Hernando Lesme: “Los negocios pueden ser rentables y sostenibles; solo debemos contemplar una dimensión integral de impacto”

Para Hernando Lesme, gerente general de Banco Atlas, tener una visión clara y saber comunicarla es fundamental para liderar un equipo. El liderazgo actual exige una gran capacidad de adaptación y convicción con una mirada a largo plazo, teniendo en cuenta las acciones estratégicas que la empresa requiere en tiempo real.

¿Cuál fue el primer desafío que encontró al convertirse en CEO?

Asumí la gerencia general en 2022, después de liderar el área comercial del banco. El primer desafío fue ampliar la mirada: pasar de pensar en la gestión comercial del negocio a pensar en toda la organización, los aspectos de eficiencia, el talento humano y sostener el ritmo de crecimiento mientras acelerábamos la transformación digital, sin perder la cercanía con el cliente y su nivel de experiencia operando con el Banco.

¿Qué es fundamental para liderar un equipo?

Tener una visión clara y saber comunicarla. El liderazgo hoy exige adaptabilidad, pero también convicción y una mirada de largo plazo, sin descuidar las acciones estratégicas que el time to market requiere con inmediatez. A eso le sumo la coherencia: la confianza y la credibildiad se construyen, no se imponen, por tanto actuar con el ejemplo entre lo que se dice y se hace, pasan a ser críticos en este proceso de liderar.

¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?

Que cada persona entienda para qué hace lo que hace y sienta que puede crecer. En Atlas trabajamos una cultura de comunicación abierta y de feedback constante, con oportunidades reales de desarrollo. Me gusta empoderar a mi equipo, porque siento que es la manera que ellos tomen con mayor responsabilidad sus acciones, pero a su vez se motivan de esa autonomía delegada, muy orientada a los resultados que logren. Las personas son lo más valioso que tiene la organización, y eso tiene que notarse en el día a día.

¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?

Hacer las cosas bien, con integridad y pensando en el largo plazo (sostenibles en el tiempo). Promover en todo momento el trabajo de equipo y no destacar individualidades. En la banca administramos confianza, y la confianza se gana todos los días con transparencia, conducta ética, excelencia y compromiso constante. Prefiero un crecimiento gradual y seguro a uno rápido que después no se pueda sostener.

¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?

El enfoque tiene que estar en el cliente: entender qué necesita y construir una relación, no solamente colocar un producto. Buscamos ser aliados de nuestros clientes y que nos sigan eligiendo. Lo que hay que evitar es crecer a cualquier costo: el corto plazo sin prudencia termina afectando la calidad de la relación, de la cartera y la confianza con nuestros clientes.

¿Qué momento de su vida marcó un aprendizaje importante en su carrera?

Los años que trabajé en la Corporación Interamericana de Inversiones, del Grupo BID, primero en Paraguay y después en Washington, con proyectos en México, Centroamérica y el Caribe. Conocer realidades tan distintas me enseñó a evaluar cada proyecto con visión de largo plazo y a entender que detrás de cada financiamiento hay personas y empresas que apuestan por crecer. Aprendí que los negocios pueden ser rentables y sostenibles a su vez, solo debemos contemplar una dimensión integral de impacto y no quedarnos en un solo aspecto, como el de la rentabilidad. El carácter y la integridad de nuestros clientes son claves para construir una cartera de negocios sana, rentable y sostenible.

¿Cuál considera que es su mayor fortaleza y debilidad?

Mi fortaleza es la capacidad de análisis y la mirada de largo plazo, que me dejaron la formación en finanzas, riesgos de créditos y los años en la banca corporativa y la banca multilateral. Mi debilidad es la exigencia: a veces me cuesta soltar los detalles, y sigo aprendiendo a delegar más y a apoyarme en el equipo.

¿Con qué tecnología se lleva mejor y cuál le da pelea?

Me llevo muy bien con todo lo que me permite decidir con datos: los tableros de gestión y nuestra propia app, que uso a diario como cualquier cliente. La que me da pelea es el celular fuera del horario de trabajo: desconectarme sigue siendo una tarea pendiente.

Un libro o podcast que todo ejecutivo debería leer o escuchar

“Pensar rápido, pensar despacio”, de Daniel Kahneman. Ayuda a entender cómo decidimos y por qué nos equivocamos, algo clave para quienes gestionamos riesgo y personas todos los días.

¿Cómo describiría la situación actual de su rubro?

Es un sistema maduro, sólido y solvente, que sigue creciendo en créditos y depósitos. El grado de inversión de Paraguay abre nuevas oportunidades de inversión y financiamiento, y los bancos tenemos que acompañar ese ciclo. El desafío es crecer con prudencia: cuidar la calidad de la cartera y adaptarnos a mayores exigencias regulatorias y a un cliente cada vez más digital.

¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?

La uso como una herramienta más de trabajo, para analizar información y ganar tiempo. En Atlas fuimos el primer banco del país en integrar inteligencia artificial en la app y el home banking, y hoy también nos ayuda a detectar fraudes. Va a cambiar la banca en eficiencia, personalización y seguridad, pero la tecnología está para mejorar la relación con el cliente, no para reemplazarla.

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