Las empresas paraguayas que buscan conquistar mercados internacionales tienen hoy una tarea que va más allá de producir a buen precio y con calidad. Los compradores también miran cómo se fabrica, qué impacto genera la actividad y qué estándares cumple la compañía.
Ese cambio de escenario fue uno de los puntos abordados durante el Día B por Nicolás Sanfurgo, consultor en atracción de inversiones de Rediex, quien señaló que las empresas deben conocer en profundidad tanto su producto como el mercado al que pretenden llegar.
“Lo que nosotros instamos a las empresas paraguayas es siempre a entender tanto su producto como el mercado al que van a salir”, sostuvo en una entrevista con InfoNegocios.
Para Sanfurgo, uno de los desafíos está en cambiar la mirada sobre la escala del negocio. Con un mercado local de alrededor de 6,5 millones de habitantes, una empresa puede encontrarse con que un pedido internacional representa volúmenes muy superiores a los que está acostumbrada a manejar.
Ahí aparecen también las oportunidades de vinculación con compañías extranjeras que pueden aportar mercados, tecnología y capital. La apuesta, según explicó, no es solamente atraer inversiones financieras, sino incorporar nuevas capacidades a los procesos productivos locales.
La sostenibilidad y la trazabilidad se convirtieron en variables cada vez más relevantes para quienes buscan comprar productos paraguayos desde el exterior.
“Le dan al cliente final una tranquilidad o una garantía de que son empresas que cumplen con ciertos estándares que exige hoy el mercado”, explicó Sanfurgo al referirse al papel de las certificaciones.
La exigencia no se limita al producto terminado. También alcanza a la forma de trabajar de las empresas, la gestión de los equipos y los procesos internos. En particular, los mercados europeo y asiático están incorporando estos factores a la hora de evaluar proveedores.
En paralelo, el perfil exportador paraguayo comienza a incorporar mayor valor agregado. Sanfurgo destacó que existen meses en los que las exportaciones de manufacturas llegan a alcanzar a las del sector agropecuario, con una participación importante del régimen de maquila.
En este proceso, Rediex también utiliza la Marca País como una herramienta para identificar empresas capaces de representar la oferta paraguaya en el exterior.
Sanfurgo aclaró que ser Empresa B no es un requisito para obtener la licencia de Marca País. Entre los criterios considerados figuran la capacidad de producción, la capacidad de exportación, la antigüedad en el mercado y los estándares de calidad elevados.
La lógica, explicó, es que llevar la marca implica también la responsabilidad de representar la calidad de los productos paraguayos ante potenciales compradores internacionales.
Para acompañar este proceso, Rediex cuenta con programas como Paraguay Exporta Más, destinado a empresas que buscan conocer, paso a paso, las exigencias necesarias para exportar.
A esto se suma una red de agregados comerciales en Japón, Taiwán, España, Chile, Brasil y Argentina, que trabaja en la identificación de oportunidades para empresas paraguayas que buscan nuevos mercados.
Negocios que piensan en el futuro
Marina Arias, directora ejecutiva de la Región Sur de Sistema B, que comprende Argentina, Paraguay y Uruguay, planteó que la sostenibilidad también debe dejar de ser vista como una obligación adicional para convertirse en parte de la gestión empresarial.
“Más que mandato es la forma de hacer las cosas, tenemos que hacer las cosas bien y los negocios no escapan a hacer las cosas bien”, afirmó en conversación con nuestro medio.
Arias puso además el foco en la colaboración entre empresas y habló de “coopetencia”, un concepto que combina competencia y cooperación para plantear que el crecimiento empresarial no necesariamente debe construirse a costa de otros actores.
Actualmente, la Región Sur reúne entre 420 y 430 empresas B, según indicó, incluyendo compañías de Argentina, Paraguay y Uruguay.
El desafío para las empresas paraguayas que buscan internacionalizarse pasa así por una combinación de factores: entender el mercado de destino, elevar estándares, incorporar tecnología, generar trazabilidad y construir modelos de negocio capaces de responder a nuevas demandas.
Porque, en la carrera por conquistar nuevos mercados, tener un buen producto es apenas el punto de partida.
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