La industria de la construcción empezó a recuperar terreno durante el primer semestre de 2026. El avance de los proyectos de infraestructura y una mejora en el flujo de pagos permitieron aliviar parcialmente la situación financiera de las empresas, aunque el sector todavía enfrenta varios frentes abiertos. Las lluvias de las últimas semanas ya comenzaron a alterar cronogramas y elevar costos operativos, mientras que la posible llegada del fenómeno de El Niño hacia finales de año obliga al sector a reforzar su planificación. A esto se suma un reclamo que sigue sin resolverse: el pago de los intereses generados por la mora en el pago de los certificados de obra.
José Luis Heisecke, presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), afirmó que el balance del primer semestre muestra señales positivas, aunque aclaró que aún no puede hablarse de una recuperación plena.
"El primer semestre cerró con un balance de recuperación gradual para el sector. Se observaron avances en la ejecución de proyectos de infraestructura y una mejora en el flujo de pagos respecto a los momentos más críticos, lo que permitió aliviar parcialmente la situación financiera de muchas empresas", señaló en entrevista con InfoNegocios.
Heisecke explicó que, si bien se avanzó en la cancelación de parte de la deuda por certificados de obra, persiste la incertidumbre sobre el reconocimiento de los intereses contractuales generados por los atrasos en los pagos.
"Muchas empresas debieron recurrir a financiamiento bancario para sostener la ejecución de las obras. La normalización debe contemplar tanto el capital como los intereses para restablecer la liquidez y fortalecer la confianza en el sistema de contratación pública", sostuvo.
El frente climático también suma presión. Las intensas precipitaciones registradas en las últimas semanas afectaron principalmente a las obras viales y a los proyectos que requieren movimientos de suelo, obligando a reprogramar tareas para resguardar la seguridad del personal y garantizar la calidad de los trabajos.
Aunque las empresas cuentan con planificación técnica para recuperar parte del tiempo perdido cuando las condiciones mejoran, Heisecke afirmó que las lluvias generan una cadena de costos adicionales.
"Las precipitaciones incrementan los costos operativos porque obligan a reorganizar frentes de trabajo, extender plazos de ejecución y reforzar tareas de mantenimiento de equipos y accesos. También generan mayores costos logísticos y afectan el rendimiento de actividades que dependen de condiciones climáticas favorables", indicó.
Con los pronósticos que anticipan un posible episodio de El Niño hacia finales de año, la industria ya trabaja en medidas preventivas.
Según el presidente de Capaco, las constructoras incorporan cada vez más la gestión del riesgo climático dentro de sus cronogramas, revisando métodos constructivos y definiendo planes de contingencia para mantener la continuidad de las obras sin comprometer la seguridad ni la calidad.
"La experiencia acumulada en los últimos años permitió fortalecer la capacidad de adaptación del sector, aunque fenómenos climáticos de gran intensidad siempre representan un desafío que requiere coordinación entre empresas, contratantes y autoridades", afirmó.
Para el gremio, la preparación no depende únicamente de las constructoras. Heisecke consideró que el sector público también debe garantizar previsibilidad mediante una planificación eficiente de las inversiones, una administración ágil de los contratos y el cumplimiento oportuno de los pagos.
Asimismo, insistió en que la regularización de las obligaciones pendientes debe contemplar el pago integral de los compromisos contractuales, incluidos los intereses derivados de la mora.
"De lo contrario, las empresas seguirán absorbiendo costos financieros que no les corresponden, lo que limita su capacidad de inversión, afecta la cadena de pagos y reduce la competitividad del sector", concluyó.