La campaña propone un desafío simple pero de alto impacto: rechazar al menos un plástico de un solo uso durante el mes de julio, como bolsas, pajitas, cubiertos descartables, bandejas de isopor o film plástico. Estos productos, diseñados para utilizarse apenas unos minutos, pueden permanecer durante siglos en el ambiente y generar consecuencias directas sobre la salud pública y los ecosistemas.
Desde Paraguay Sin Basura advierten que los plásticos de un solo uso obstruyen desagües y cauces hídricos, favorecen la contaminación del agua y pueden convertirse en criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue y el chikungunya. Además, al degradarse, se transforman en microplásticos que ingresan a la cadena alimenticia y ya fueron detectados incluso en el cuerpo humano.
“Son productos destinados a ser utilizados solo una vez. Más del 50% de los plásticos producidos en el mundo son de un solo uso, y ese es el problema. Algunos se reciclan, pero la mayoría terminan en la naturaleza, aquí en Paraguay”, afirmó Clemmie Winkler, presidenta de la Fundación Paraguay Sin Basura.
A nivel global, Plastic Free July se consolidó como uno de los movimientos ambientales más grandes del mundo, con presencia en casi 190 países y más de 174 millones de participantes. Según el último informe de la campaña, los participantes lograron reducir sus residuos domésticos en 13 kilos por persona y evitaron, a escala global, 1,4 millones de toneladas de residuos no recuperables.
Para la edición 2026, Paraguay Sin Basura apuesta por una campaña visual basada en cuatro Hero Shots que retratan situaciones cotidianas donde se abusa del plástico: las compras para el asado y el supermercado, el delivery, los cumpleaños y la rutina del baño. Durante julio, la organización también lanzará desafíos diarios, entrevistas con referentes locales de sostenibilidad y sorteos con marcas ecoamigables.
Además, la fundación presentará oficialmente su Guía de Reciclaje para Asunción 2026, pensada como una herramienta práctica para conectar a los ciudadanos con servicios de reciclaje y promover una mejor gestión de los residuos.
La organización aclara que el objetivo no es eliminar todos los plásticos de forma indiscriminada, sino reducir aquellos que no cuentan con un circuito eficiente de reciclaje y fortalecer la economía circular. En ese sentido, destaca el rol de los recicladores informales, especialmente en el aprovechamiento de materiales como las botellas PET.
“Julio Sin Plástico no se trata de perfección. Se trata de una persona, haciendo un cambio, este julio”, expresó Winkler.