El proyecto nació a partir de una iniciativa del cardenal, quien convocó al ingeniero Roque Ardissone, socio director de Tecnoedil SA y coordinador del proyecto. “Hace más o menos un año, el cardenal me llamó y me comentó que tenía interés en realizar un monumento a Nuestra Señora de la Asunción para colocarlo en la Costanera, porque no existía una imagen grande y representativa dedicada a ella”, explicó.
A partir de esa conversación comenzó el desarrollo de la propuesta. El antecedente que impulsó la confianza en el equipo fue la realización de la imagen de Chiquitunga, ubicada en la Catedral Metropolitana, un trabajo desarrollado junto con la artista paraguaya Ingrid Seall.
Con esa experiencia como referencia, elaboraron una primera maqueta del monumento, que fue presentada a la Arquidiócesis de Asunción. La imagen permaneció durante varios meses en la Catedral, donde fue evaluada por autoridades eclesiásticas, incluidos los obispos del país.
Actualmente, la imagen definitiva se encuentra en su etapa final de fabricación en Brasil y llegará al país en los próximos días. La escultura, realizada íntegramente en bronce, tendrá cerca de cuatro metros de altura.
La pieza será instalada sobre una estructura metálica especialmente diseñada para el proyecto por el propio Ardissone. Esa base alcanzará aproximadamente siete metros de altura, por lo que el conjunto completo llegará a unos 11 metros desde el nivel de la calle. “La idea es que se convierta en un símbolo y en un homenaje permanente a la fundadora de la ciudad de Asunción”, afirmó.
Mientras la escultura culmina su proceso de fabricación, en la Costanera ya avanzan las obras de infraestructura necesarias para recibirla.
Aunque Ardissone coordinó todo el desarrollo técnico y estructural del proyecto, destacó que la concepción artística pertenece íntegramente a Ingrid Seall. “El diseño y la concepción de la imagen son 100% de Ingrid Seall, una artista de enorme nivel que actualmente está exponiendo en la Bienal de Venecia”, señaló.
Antes de fabricar la pieza definitiva, el equipo produjo una versión de menor tamaño en bronce, que sirvió como modelo de evaluación. Esa obra fue posteriormente obsequiada por la Arquidiócesis al Gobierno Nacional y actualmente se encuentra exhibida en uno de los salones del Palacio de Gobierno.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su esquema de financiamiento. Toda la construcción se realiza mediante aportes privados, sin recursos públicos ni de la Iglesia.
La estructura metálica será donada por la empresa L’Acerie, mientras que la fundación y la plataforma están siendo ejecutadas por Tecnoedil. La escultura de bronce constituye una donación realizada por la familia Ardissone y la iluminación estará a cargo de empresas del sector eléctrico, que ultiman los detalles de su participación.
“Es un regalo para la Iglesia, pero, sobre todo, para la comunidad. Todos vamos a poder apreciar y disfrutar esta obra”, resaltó.