El gasoil se consolidó como el hidrocarburo de mayor peso en las importaciones, representando el 64% del total con 2.064 millones de litros ingresados. Este volumen significa un crecimiento del 5,9% interanual, superando el ritmo de expansión del consumo total de combustibles. Por su parte, las naftas abarcaron el 36% restante, con 1.159 millones de litros importados, lo que equivale a un aumento más moderado del 2.0% en comparación con 2024. Estos datos contrastan con la dinámica de valor registrada meses atrás, cuando la caída en los precios internacionales llevó a una reducción en el monto total facturado por las importaciones, a pesar del sostenido volumen demandado internamente.
El economista Rodrigo Ibarrola explica que la preeminencia del gasoil no es casual, ya que este combustible es fundamental para el transporte de cargas y la logística nacional. "El gasoil no solo es fundamental para el transporte, sino para las cargas. El sector agroganadero es un gran consumidor de ese tipo de combustible", señaló el analista. Esta dependencia queda en evidencia al observar que la importación de gasoil tuvo sus picos en los meses de septiembre y octubre de 2025, períodos que suelen coincidir con intensas actividades de siembra, cosecha y movimiento de producción.
El comportamiento de las importaciones de nafta presentó una tendencia diferente. Mientras que en 2024 este rubro lideró el crecimiento en valor con un aumento del 26,5%, impulsado por un salto del 34,7% en el volumen importado, durante 2025 su expansión fue más contenida. El mes de mayor volumen importado de nafta fue marzo, con 129 millones de litros. Este patrón responde en parte a ajustes de precios internos, como la rebaja de G. 300 por litro aplicada por Petropar y el sector privado a finales de 2024, que buscó transmitir al consumidor la baja en las cotizaciones internacionales del crudo.
En el mapa de los importadores, la empresa Shell se posicionó como el principal comprador de gasoil en 2025, con el 20% del total (412 millones de litros). En el segmento de las naftas, la estatal Petropar lideró las importaciones, con una participación del 21,4%, equivalente a 248 millones de litros. La actividad del sector se vio influenciada por factores externos, como la apreciación del tipo de cambio del guaraní frente al dólar estadounidense que se observó entre junio y septiembre, afectando las decisiones de compra en el mercado internacional.
El alza en las importaciones de combustibles ocurre en un contexto económico donde, según observaciones previas de Ibarrola, el crecimiento macroeconómico no siempre se traduce en una mejora palpable del poder adquisitivo de la población. Este dinamismo en el consumo energético, por tanto, refleja la actividad de sectores productivos clave más que un aumento generalizado del bienestar económico individual.
La dependencia paraguaya de la importación de hidrocarburos, especialmente del gasoil, subraya la vulnerabilidad de su economía a las fluctuaciones de los precios internacionales y los tipos de cambio. Mientras el país siga impulsado por sectores intensivos en logística y transporte, como la agroganadería y la industria, la gestión eficiente de esta necesidad energética será un factor determinante para mantener la competitividad y el crecimiento económico sostenido.