Don Rubén cose camisas en Coronel Oviedo, pero vive entre pedidos impredecibles, costos incontrolables y entregas a último momento. Subirse a la ola para él, no es convertir su patio en un Silicon Valley, sino es transformar su taller en mini industria midiendo tiempos, ordenando stock, controlando calidad, reduciendo pérdidas, cobrando digital, utilizando catálogo de productos, visibilizando su producto en redes y otros medios . Con esto, Rubén deja de sobrevivir y empieza a competir.
Y acá entra lo decisivo: la economía del conocimiento. La revolución industrial moderna ocurre cuando startups y empresas tecnológicas convierten dolores productivos en soluciones y en mejora continúa: trazabilidad, calidad, logística, ventas. Es Rubén… pero con Valeria, que tiene una startup que crea la herramienta para que cientos de talleres y fábricas entreguen a tiempo. Hoy, incluso la industria más grande necesita de estas mentes ágiles para modernizarse. Datos del Chequeo Digital del Viceministerio de Mipymes y PNUD, muestran que más del 90% de las mipymes paraguayas sigue en niveles iniciales de madurez digital (65% en “inicial” y cerca del 30% en “novato”), un dato que muestra el tamaño del desafío —y la oportunidad— de acelerar la transformación mediante el Plan Nacional de Transformación Digital para Mipymes que toma inspiración de modelos como ANDE (Uruguay), que con su programa Modo Digital y el Chequeo Digital ayudan a diagnosticar y acelerar la digitalización de miles de empresas.
También tenemos los ejemplos de Medellín que con Ruta N creó puente entre empresa, academia y Estado para acelerar soluciones y atraer talento para reconvertir la ciudad industrial hacia una economía del conocimiento. Recife lo hizo con Porto Digital: un distrito que concentra empresas tecnológicas para modernizar la economía. Dos caminos, la misma idea: transformación con innovación aplicada a la industria.
Paraguay puede armar su propia versión: pequeñas, medianas y grandes industrias marcando el ritmo, inversión que llega, Estado que habilita y acelera, academia que desarrolla y transfiere, mipymes que se ordenan, startups que destraban… y ahí la verdadera revolución se vuelve economía.