“Hoy vemos una transición hacia formatos de uso mixto, donde la oficina deja de ser solamente un lugar de trabajo y pasa a formar parte de una experiencia más amplia”, explicó Borsato. En este contexto, los desarrollos corporativos incorporan espacios compartidos, propuestas gastronómicas, zonas de actividad física y ambientes que permiten combinar trabajo presencial con nuevas modalidades laborales.
La ejecutiva señaló que la demanda de departamentos en alquiler mantuvo un crecimiento sostenido durante el último año, impulsada por la entrega de nuevas unidades y por el perfil inversor de gran parte de los compradores. “El alquiler dejó de ser un mercado secundario para convertirse en una alternativa de inversión recurrente”, afirmó, al destacar que una proporción importante de quienes adquieren unidades lo hacen con el objetivo de destinarlas a renta.
Entre los principales inquilinos aparecen jóvenes profesionales, personas que forman nuevos hogares y usuarios que priorizan la ubicación y los servicios antes que los grandes espacios. También aumentó la demanda temporal vinculada a plataformas de alquiler de corta estadía, además de perfiles relacionados con la actividad aeroportuaria y los corredores comerciales de la zona.
Para los inversores, el atractivo del mercado está relacionado con la relación entre precio de entrada, ingresos por alquiler y valorización futura. Borsato indicó que los departamentos con valores accesibles pueden alcanzar rentabilidades brutas estimadas de entre 8% y 12% anual en dólares, dependiendo de las características de cada unidad, mientras que la evolución del valor del inmueble agrega otro componente al retorno esperado.
La cercanía con el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi y la conexión con corredores como Aviadores del Chaco y Madame Lynch aparecen como factores que explican el crecimiento inmobiliario de Luque. “La conectividad impacta directamente en la demanda: una propiedad bien ubicada tiene más posibilidades de alquilarse rápidamente y mantener su valor con el paso del tiempo”, sostuvo Borsato.
Además del acceso vehicular, la zona comenzó a recibir mayor atención por su disponibilidad de servicios y cercanía con puntos de referencia como el Club Internacional de Tenis, el complejo Ñu Guasu y la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Esta combinación atrajo a residentes, empresas y visitantes que buscan reducir tiempos de traslado dentro del área metropolitana.
Borsato destacó que el crecimiento de nuevos proyectos inmobiliarios también plantea el desafío de acompañar la expansión urbana con mejoras en infraestructura y servicios. “El desarrollo de viviendas y oficinas debe ir acompañado de un entorno preparado para las personas que van a vivir y trabajar allí”, concluyó, al remarcar que Luque continúa consolidándose como uno de los polos de mayor movimiento dentro del área metropolitana.