Antes de dedicarse por completo al emprendimiento, Melzer trabajaba en una escribanía, donde ocasionalmente elaboraba currículums y realizaba pequeños trabajos de impresión para quienes llegaban al lugar y los solicitaban. Con los ingresos que obtenía, fue incorporando una anilladora, una plastificadora y equipos para imprimir fotografías, mientras atendía personalmente cada pedido.
Su primer local estaba frente al Departamento de Identificaciones, en un espacio tan reducido que apenas alcanzaba para una mesa de trabajo. Los clientes debían pasar detrás de él para tomarse una fotografía tipo carné y no había espacio para formar fila. “Tenía que atender rápido, pero también sonreír para que supieran que ya los había visto y que les iba a tocar”, recordó en conversación con InfoNegocios.
Cuando el volumen de trabajo comenzó a crecer, alquiló una pequeña oficina en un segundo piso y dio el salto para dedicarse exclusivamente al negocio. Sin embargo, la apuesta más importante todavía estaba por llegar.
Hace aproximadamente siete años, tomó una decisión que incluso especialistas y conocidos le desaconsejaban: mantener la imprenta abierta las 24 horas. Melzer admitió que, desde el inicio, sabía que el turno nocturno representaría un gasto durante bastante tiempo, pero veía la medida como una inversión tanto operativa como de marketing.
“Todos me decían que era una mala idea porque nadie iba a imprimir de madrugada. Pero yo pensaba distinto. Si ponés la facilidad, la gente empieza a crear esa necesidad”, explicó.
Durante los primeros años, el servicio nocturno ayudó a adelantar trabajos pendientes y a reducir los tiempos de entrega. Con el tiempo, ocurrió lo que imaginaba: estudiantes, profesionales y clientes con urgencias comenzaron a buscar un lugar que sabían que siempre encontrarían abierto.
Para Luis Enrique, el horario continuo terminó siendo mucho más efectivo que invertir grandes sumas en publicidad. La novedad de contar con una imprenta disponible las 24 horas hizo que los propios clientes difundieran el servicio de boca en boca.
Hoy, Printos cuenta con dos sucursales, ambas abiertas las 24 horas, y genera empleo para 45 personas. Aunque el crecimiento fue importante, el emprendedor sostiene que la esencia sigue siendo la misma que cuando comenzó solo y atendía personalmente cada trabajo.
Además de su apuesta por la disponibilidad permanente, Printos incorporó soluciones para reducir su impacto energético. La empresa cuenta con paneles solares y una celda de administración de energía que permite gestionar el consumo del local y generar parte de la electricidad que utiliza. “Tenemos paneles solares y generamos nuestra propia energía, es decir, somos autosustentables”, explicó Melzer, quien destacó que la tecnología también forma parte del crecimiento y la evolución del negocio.
Al mirar hacia atrás, consideró que uno de los mayores aprendizajes fue no dejarse llevar únicamente por los estudios de mercado o las opiniones externas. “Muchos analizaban que nadie necesitaba imprimir de madrugada. Yo creía que, si existía la posibilidad, la gente terminaría aprovechándola. Y eso fue exactamente lo que pasó”, finalizó.