Para Franco, el arte fue el eje de toda su vida. “En realidad siempre me dediqué al arte, a los 10 años empecé a estudiar música y siempre estuve abocada a lo que es la música clásica, barroca, antigua, siempre me gustó mucho ese periodo de la historia, también todo lo que es la pintura, más la renacentista, barroca, como que forma parte de mi esencia en general. Siempre vi las cosas de una forma escénica, me imaginaba cualquier cosa que escuchaba, alguna música o algo. Estuve en un elenco de ópera, entonces ahí está toda esa fusión también de escenografía, vestuario, y eso contribuyó muchísimo también a mi aprendizaje”.
Aunque la fotografía estuvo presente desde su adolescencia como una práctica amateur, el camino profesional fue tomando forma con el tiempo y con otras experiencias artísticas que fueron sumándose a su recorrido. Franco estudió estilismo de moda y trabajó durante cuatro años como productora en sesiones de fotografía editorial, un espacio que le permitió comprender mejor la construcción estética de una imagen.
Ese recorrido previo fue puntual para desarrollar su estilo actual. “Oficialmente en el 2018 empecé como fotógrafa profesional, ya con mi estudio fotográfico y todo eso, pero previamente tenía ese campo de la ópera, de la producción de modo editorial, de todo ese camino ya recorrido, eso que como ya toda mi fotografía ahora tiene el estilo que yo manejo, que es muy textual, tiene mucha inspiración de las pinturas, es una fotografía pictórica. Muchas de mis fotos están inspiradas en obras barrocas por los claroscuros que utilizo, los tonos, los colores y la iluminación que yo trabajo en mis fotografías, están muy inspiradas en la pintura”, detalló Franco.
Ese diálogo entre disciplinas convierte a su trabajo en un híbrido entre fotografía, pintura y teatro. Cada imagen es concebida como una escena cuidadosamente construida, donde cada elemento desde la iluminación hasta el vestuario cumple una función narrativa.
Una particularidad de su proceso creativo es que Franco aparte de dirigir las sesiones fotográficas, también participa activamente en la creación de los vestuarios. Esto se debe a otra faceta de su formación artística, ya que también estudió costura y en el pasado desarrolló un pequeño emprendimiento de moda inspirado en estilos vintage y antiguos. Gracias a esa experiencia, hoy cuenta con un catálogo propio de vestuarios que utiliza en sus producciones. “Generalmente fabrico los vestuarios para mis proyectos personales. Eso también forma parte del proceso creativo”, explicó.
Su trabajo se divide en dos grandes líneas. Por un lado, desarrolla proyectos personales con una fuerte carga conceptual. En estas obras explora temas vinculados a la espiritualidad, la trascendencia y la naturaleza del ser humano. Gran parte de estas piezas se inspiran en la filosofía pitagórica, una corriente de pensamiento de la antigua Grecia que relaciona los números con el orden del universo y la vida. En sus fotografías, esta influencia se traduce en composiciones simbólicas que buscan representar distintos momentos y dimensiones de la existencia humana. “Mi fotografía personal es muy simbólica. Tiene que ver con la vida, con los momentos que atraviesa el ser humano”, comentó.
Por otro lado, Franco también trabaja con clientes que buscan retratos o producciones artísticas con su estilo característico. En esos casos, el proceso comienza con una conversación para entender qué quiere transmitir la persona a través de la imagen.
A partir de allí se desarrolla el concepto visual, que puede incluir escenografía, vestuario y distintos elementos simbólicos. En algunos casos los clientes optan por una fotografía Fine Art elaborada, mientras que en otros buscan retratos con una estética más artística pero menos escenificada.
El interés por este tipo de propuestas, aseguró, fue creciendo en los últimos años. Según Franco, el circuito artístico local está viviendo un momento de mayor dinamismo, con más exposiciones, actividades culturales y espacios para el arte. “Felizmente ahora el arte está bastante en auge en Asunción. Hay muchas actividades artísticas y se percibe más interés”, afirmó.
Gran parte de su público proviene justamente del ámbito cultural. Entre sus clientes se encuentran artistas, actores y elencos escénicos, incluyendo grupos de teatro y zarzuela para quienes desarrolla producciones fotográficas conceptuales.
Más allá del impacto visual de sus imágenes, Franco sostuvo que su principal objetivo es generar una conexión emocional con el espectador. “Dejo a una libre interpretación, porque lo importante es que conecte con esa persona, que conecte con la obra, pero generalmente a mí me gusta transmitir la esencia en sí de cada uno del ser humano, ahora vivimos en un momento tan tecnológico y dejamos un poco olvidado la parte espiritual, la parte interna, la conexión con uno mismo, entonces a través de mis obras se ve mucho eso”.