Massimiliano Corsi: “La discusión sobre el biodiésel debe contemplar el impacto económico y productivo para el país”

El Ministerio de Industria y Comercio anunció una nueva disposición que establece que el biocombustible apto para motores diésel deberá representar entre el 8% y el 10% del gasoil tipo III. Desde la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energía Renovables (Biocap) sostuvieron que la medida marca un avance para la industria nacional, reducirá la dependencia de combustibles importados y abrirá espacio para nuevas inversiones.

El Ministerio de Industria y Comercio (MIC) estableció, mediante la Resolución N.º 472, un nuevo porcentaje de mezcla obligatoria de biocombustible apto para motores diésel en el gasoil tipo III. La normativa dispone que la participación del biodiésel no podrá ser inferior al 8% ni superior al 10% en volumen, consolidando un nuevo escenario para la industria local de biocombustibles.

Cabe recordar que anteriormente el porcentaje obligatorio de mezcla era del 2% al 5%. La medida, que entrará en vigencia 30 días después de su suscripción, deroga la Resolución N.º 1276 de octubre de 2023 y se enmarca en las disposiciones legales de fomento a los biocombustibles, calidad del aire y promoción de la elaboración sostenible de combustibles alternativos para motores diésel.

Para Massimiliano Corsi, presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (Biocap), la decisión representa “un paso fundamental” para avanzar hacia una política energética más sostenible y estratégica para Paraguay.

“Esto no solamente permite aumentar la participación de biocombustibles renovables, sino que además contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, fortalece la seguridad energética, agrega valor a lo que producimos localmente y promueve la inversión y el empleo. Es transversal”, señaló.

Según el titular de Biocap, la discusión sobre el biodiésel no debe limitarse únicamente al precio frente al combustible fósil; también debe contemplar el impacto económico, productivo y estratégico que genera para el país. Remarcó que Paraguay cuenta con capacidad para producir energía local y que, en un contexto geopolítico marcado por tensiones internacionales y dificultades en el suministro de hidrocarburos, disponer de una fuente nacional se vuelve cada vez más relevante.

“Paraguay no puede permitirse no generar su propia energía, sea eléctrica o vehicular. Si tenemos un problema de desabastecimiento de combustible fósil, no vamos a tener forma de reemplazarlo si no producimos nuestro propio combustible”, cuestionó.

Una industria con capacidad para crecer

Desde Biocap sostuvieron que la industria nacional cuenta actualmente con una capacidad instalada superior a la producción efectiva. Corsi explicó que, incluso sin reactivar plantas que hoy se encuentran cerradas, Paraguay tendría condiciones para llegar a una mezcla de hasta el 15%.

“Ahora recién vamos al 8%, con la posibilidad de que los importadores puedan comprar hasta el 10%. No se permite menos del 8% ni más del 10%, pero la obligación será del 8%, y hasta el 10% será facultativo”, detalló.

El dirigente indicó que la cámara representa aproximadamente el 95% de la industria nacional de biocombustibles, con empresas vinculadas tanto a la producción de biodiésel como de etanol.

Para el gremio, la resolución también apunta a dinamizar una cadena que involucra al campo, la agricultura familiar, la industria, el transporte y otros sectores relacionados directa e indirectamente con la producción de biocombustibles.

El ajuste solo alcanza al gasoil común

Corsi aclaró que la nueva mezcla obligatoria aplica únicamente al gasoil tipo III, conocido comúnmente como diésel común, y no alcanza al diésel premium.

De acuerdo con el presidente de Biocap, esta segmentación no resta relevancia al impacto de la medida, ya que el diésel común representa la mayor parte del consumo nacional. Según señaló, el gasoil premium suele concentrar entre el 15% y el 20% del mercado, mientras que el diésel común representa aproximadamente entre el 80% y el 85% de la comercialización.

La nueva disposición del MIC se suma al esquema de mezclas obligatorias de biocombustibles que ya rige para otros combustibles comercializados en el país. En el caso de las naftas, los porcentajes varían según el octanaje: RON 88 cuenta con una mezcla del 30%; RON 93, también del 30%; RON 97 se ubica entre el 24% y el 25%; mientras que RON 98 admite una mezcla de hasta el 10%.

La meta: avanzar sin afectar al consumidor

Consultado sobre cuál debería ser el objetivo de mezcla a futuro, Corsi afirmó que el sector aspira a seguir aumentando la participación del biodiésel, aunque de manera gradual y en función de las condiciones del mercado.

“Queremos que aumente, pero queremos que aumente en forma consciente. Hoy, el 8%, con este abanico hasta el 10% facultativo, creemos que es una decisión coherente”, sostuvo.

La normativa vigente otorga flexibilidad al MIC para definir aumentos o disminuciones según la coyuntura, lo que permite equilibrar el desarrollo industrial con el impacto en el precio final del combustible.

“Ojalá lleguemos al 20%, pero siempre y cuando estén dadas las condiciones. No queremos atropellar a nadie, respetamos a todos los sectores, pero sí queremos nuestra parte en la matriz energética, porque es algo valioso e importante”, afirmó.

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