Sebastián Quezada, desarrollador de negocios de Grow Farms, explicó en conversación con InfoNegocios que la compañía ya concretó envíos desde Paraguay a mercados como Tailandia y Vietnam, además de contar con contratos cerrados para Nepal e Indonesia. También trabajan en la apertura comercial de Taiwán.
“El año pasado hicimos pedidos de prueba de dos y tres contenedores para abrir mercado. Esos envíos llegaron, gustó la calidad, gustó el precio y ahora estamos embarcando con volúmenes superiores”, señaló.
La firma ya despachó 250 toneladas de este producto a Tailandia y mantiene una cartera de pedidos adicionales para Vietnam, Indonesia, Nepal e incluso Turquía. En paralelo, existía interés comercial desde Jebel Ali, en Emiratos Árabes Unidos, aunque ese flujo quedó pausado por restricciones logísticas vinculadas al conflicto regional.
El salto del poroto mungo en Paraguay fue rápido. Según datos manejados por la empresa, durante la campaña pasada se sembraron unas 2.800 hectáreas. Para este año, la superficie alcanzaría cerca de 10.000 hectáreas, más de tres veces el volumen anterior.
Quezada sostuvo que aún se trata de un cultivo en etapa de aprendizaje para muchos productores, con resultados dispares según zonas y manejo agronómico, pero remarcó que el potencial es alto.
“Es una grandísima oportunidad para el país, para diversificar commodities tradicionales y contar con una cartera más amplia que solo soja, maíz y los cultivos habituales”, comentó.
Grow Farms trabaja con este producto desde hace tres años en distintos mercados, aunque recién desde el año pasado comenzó a operar con origen Paraguay. Para 2026, la estrategia está casi totalmente enfocada en abastecer desde territorio paraguayo.
La apuesta no es menor. Según Quezada, el comercio internacional del poroto mungo mueve más de US$ 2.000 millones al año y mantiene perspectivas de crecimiento sostenido, impulsado por la demanda de países del sudeste asiático y la reexportación hacia China.
En ese contexto, Paraguay aparece como un origen atractivo por su estabilidad, confiabilidad y capacidad productiva. Sin embargo, todavía enfrenta desafíos de calidad para capturar mejores precios.
“Todavía no tenemos un producto totalmente premium, pero interesa a los compradores porque Paraguay es un origen confiable. Hay margen para mejorar la calidad y vender a mayor precio”, afirmó.
Actualmente, el producto sale como grano limpio de campo; luego pasa por procesos de limpieza, selección por tamaño y empaque en bolsas de 25 kilos. El siguiente escalón industrial sería incorporar clasificación por color y pulido, lo que permitiría mayor valor agregado.
¿Puede Paraguay jugar en la liga grande?
Para dimensionar el potencial, Quezada comparó que Argentina exporta unas 70.000 toneladas anuales y Venezuela cerca de 40.000. A su criterio, Paraguay tiene condiciones para alcanzar esos niveles en el mediano plazo.
El ejecutivo insistió en que el desafío no pasa por competir entre actores locales, sino por construir una estrategia país.
“Hay mercado para todos. Lo importante es trabajar en conjunto entre productores, traders, exportadores y brokers para competir con otros países y no entre nosotros”, subrayó.
Mientras el agro busca nuevas fuentes de ingresos y cultivos de rotación, el poroto mungo empieza a dejar de ser una rareza para transformarse en una oportunidad concreta. Si Paraguay logra escalar en calidad y volumen, podría convertir un nicho asiático en un nuevo negocio exportador de peso.