El negocio local, sin embargo, tiene hoy una orientación distinta a la imagen tradicional asociada al cannabis. Marcelo Demp, presidente de la Cámara de Cannabis Industrial del Paraguay, explicó que el desarrollo actual está centrado principalmente en la medicina, con oportunidades crecientes también en mercados externos.
“La marihuana hoy tiene mucho más enfoque medicinal que recreativo. Ahí es donde avanza Paraguay y también el mercado internacional”, señaló en conversación con InfoNegocios.
Uno de los movimientos más relevantes para el sector se dio en diciembre, cuando Dinavisa avanzó en reglamentaciones que permiten la utilización de cannabis con fines medicinales, bajo acompañamiento médico, protocolos específicos y controles sanitarios.
Según Demp, ese cambio también habilitó mayores posibilidades para productos con THC, además del tradicional CBD, siempre dentro del marco terapéutico y con trazabilidad oficial. Esto permitió que laboratorios locales comiencen a trabajar con nuevas formulaciones orientadas al tratamiento de pacientes.
Entre los productos que ya empiezan a circular aparecen cremas para dolores, goteros sublinguales, presentaciones sólidas y semisólidas con THC, todas bajo prescripción médica y control regulatorio.
Si bien el mercado paraguayo aún es pequeño en consumo, el foco estratégico está puesto en la exportación. Y allí Brasil aparece como el objetivo principal.
Demp recordó que Paraguay inició su proceso regulatorio en 2017, mientras que Brasil recién ahora avanza en etapas vinculadas al cultivo, la genética y los ensayos agronómicos. Esa diferencia de tiempo puede convertirse en ventaja competitiva para la industria local.
“Brasil recién está empezando procesos que Paraguay ya transitó. Eso nos permite posicionarnos como proveedores legales de productos terminados”, sostuvo.
El atractivo no es menor: Brasil representa uno de los mayores mercados de salud y consumo de Sudamérica, con una demanda potencial muy superior a la escala paraguaya.
Empresas extranjeras ya observan al país
El dirigente también reveló que firmas brasileñas y al menos dos compañías argentinas analizan instalar operaciones en el país. El interés se explica por un combo que mezcla regulación vigente, bancarización, seguridad jurídica y condiciones para exportar.
La apuesta sería producir e industrializar desde Paraguay para abastecer a otros destinos. “Paraguay será industrializador y exportador. No es un gran consumidor”, resumió.
El negocio no se limita a medicamentos. Actualmente existen más de 180 productos derivados del cannabis que Paraguay comercializa a nivel local y también exporta. La lista incluye cosméticos, alimentos, suplementos, artículos veterinarios, fitoterapéuticos y productos de bienestar.
Pese al avance, el sector todavía enfrenta barreras culturales y de información. Demp reconoció que persisten prejuicios en parte de la población y que aún falta educación sobre los usos terapéuticos y la normativa vigente.
En el marco del 4/20, la discusión global suele girar entre consumo, derechos y legalización. En Paraguay, en cambio, el eje económico empieza a inclinarse hacia otro terreno: el de una industria farmacéutica y exportadora que busca ganar espacio en la región.
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