Hoy, la Casa Museo y Academia de Batería Papi y Nene Barreto conserva ocho décadas de memoria musical y se consolida como uno de los espacios culturales más singulares del país. La institución, considerada la primera academia de batería del Paraguay, formó a generaciones de músicos y actualmente también funciona como museo, centro cultural y punto de encuentro para preservar una parte fundamental de la historia artística nacional.
Detrás de este legado se encuentra Bernardo Martínez, docente y director de la institución, además de discípulo directo del maestro Nelson “Nene” Barreto.
“Es la primera academia de batería del país. El maestro Nene Barreto, desde 1960, ya comenzó a trabajar con su hermano Papi, que tenía buenas relaciones con bateristas argentinos y brasileños de la época. Contactaban con músicos americanos y así nació una historia musical y también la comercialización de instrumentos, ya que ellos fueron los primeros en traer instrumentos musicales americanos originales al país. Fueron los fundadores del jazz en Paraguay y de toda la movida jazzística allá por los años 1960 y 1962”, recordó.
Entre 1960 y 1962 comenzaron a organizar actividades y encuentros musicales vinculados al género, especialmente desde el Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), espacio donde surgieron las primeras grandes agrupaciones de jazz del país.
“Mucha gente no conoce esa parte de nuestra historia cultural, pero desde esa época ya existía un movimiento muy fuerte”, sostuvo.
Dentro del actual museo, una de las seis salas está completamente dedicada a esa etapa histórica. Fotografías, documentos, discos y grabaciones originales forman parte del recorrido que reconstruye el nacimiento del jazz y la evolución posterior de la música nacional.
Con el paso de los años, la institución acompañó distintas etapas de la escena artística local. Desde las grandes orquestas bailables de las décadas del 70 y 80 hasta agrupaciones emblemáticas que marcaron generaciones, la academia se convirtió en una verdadera cantera de músicos.
“Acá pasaron muchísimos artistas importantes. Era una cuna de grandes músicos; figuras como Carlitos Ocampo, Palito Miranda y Lobito Martínez pasaron por la institución”.
El reconocimiento internacional también llegó para Nene Barreto. En 1992, el músico fue destacado por la revista estadounidense Zildjian Times como uno de los mejores bateristas de Sudamérica.
En 1996, tras el fallecimiento de Nene Barreto a causa de un infarto, Bernardo Martínez tomó la posta de la academia, asumiendo la responsabilidad de continuar el legado de sus maestros.
“Tomé la posta. Mi primera misión, junto al maestro Papi, que enseñaba trompeta, era seguir esa tradición. Mi primer desafío fue continuar con la academia de batería y ocupar el lugar del maestro Nene Barreto no era fácil; era una responsabilidad muy grande. Gracias a Dios pude sostener ese legado, con la ayuda del maestro Papi, que me alentaba y me asesoraba mucho. Lastimosamente, el maestro Papi Barreto nos dejó en 2005, nueve años después de la muerte de su hermano”, contó.
Tras la muerte de Papi Barreto surgió la idea de transformar el espacio en un museo. Mientras realizaban el inventario de pertenencias de los hermanos, Martínez descubrió una impresionante colección de instrumentos, libros, discos y objetos históricos cuidadosamente conservados durante décadas.
“Ellos siempre compraban lo mejor de la época y cuidaban muchísimo sus instrumentos. Ahí entendí que había un patrimonio enorme que debía ser mostrado”, comentó.
El museo fue creciendo lentamente, casi sin apoyo económico, pero con el respaldo de músicos, alumnos y amantes de la cultura. Finalmente, el 22 de diciembre de 2017 —fecha del nacimiento de Nene Barreto— se inauguró oficialmente la Casa Museo Nacional de la Batería y Academia de Batería.
Desde entonces, la institución amplió su rol cultural mediante festivales gratuitos, participación en La Noche de los Museos, actividades educativas y eventos musicales abiertos al público.
Actualmente, la institución atraviesa una nueva etapa. Este año concretó su transformación oficial en Fundación Casa Museo Nene y Papi Barreto y Academia de Batería. Además, fue declarada por la Junta Municipal de Asunción como Casa Cultural de los Bateristas Paraguayos.
“Tratamos de respaldar todo lo que hacemos con documentaciones y reconocimientos porque creemos que acá existe un valor cultural y musical enorme”, expresó Martínez.
A pesar de las dificultades que enfrenta históricamente el sector cultural, el director considera que la escena musical paraguaya evolucionó de manera significativa en los últimos años, especialmente gracias a las redes sociales y a la apertura del público hacia nuevos estilos musicales.
“Hoy la gente acepta todo tipo de música. Antes, un grupo paraguayo tenía que tocar covers extranjeros para tener oportunidades. Hoy muchos músicos triunfan con canciones propias”, señaló.
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