Este cambio da lugar a nuevos perfiles de consumidores y, para las empresas, esto implica pasar de una estrategia centrada únicamente en llamar la atención a otra basada en construir confianza y sostener una identidad coherente.
Bruno Rey, director creativo y cofundador de Tormenta Agencia-Productora, Perreo Hot Dogs y Oriental Glamping, explicó que “hoy ya no consumimos todos lo mismo. Antes prendías la tele y todos veíamos lo mismo: la misma publicidad, los mismos artistas, los mismos referentes. Hoy desapareció eso. Cada uno tiene su propio algoritmo y sus propios intereses”.
Esta transformación hace que dos personas de la misma edad y con ingresos similares puedan tener comportamientos de consumo completamente diferentes. Por eso, para Rey, las marcas necesitan comprender intereses, hábitos y contextos antes que limitarse a segmentar por variables demográficas.
A esto se suma un consumidor cada vez más hiperestimulado. Según el creativo, las marcas ya no compiten solamente entre sí, sino contra todo lo que aparece en las pantallas de las personas.
“Venimos de una época donde todo era emocionar, esos manifiestos largos que te querían hacer llorar. Hoy lo que la gente valora es que no le hagas perder tiempo, que la entretengas y que le des algo en pocos segundos”.
El consumidor busca marcas con personalidad propia, pero, sobre todo, que cumplan aquello que prometen. Para Rey, el vínculo emocional no parte solo del discurso publicitario, sino también de la experiencia.
“Hoy nadie cree que una publicidad de pasta de dientes le vaya a cambiar la vida. Lo que sí conecta es una marca que tiene una personalidad propia y que cumple con lo que dice”, sostuvo.
La búsqueda de tendencias tampoco garantiza relevancia. Si bien participar de un trend puede generar visibilidad, depender completamente de ellos puede volver a una marca descartable. La clave está en conocer el contexto del consumidor, entender cómo consume contenido y qué lo entretiene, pero también en tener una identidad definida.
En esta nueva lógica, la tranquilidad, el bienestar y la seguridad emocional también se convierten en atributos de marca. Frente al exceso de información, los consumidores valoran propuestas que les hagan la vida más sencilla y les transmitan confianza.