La muestra se desarrollará en el predio de la Asociación Rural del Paraguay, en Mariano Roque Alonso, y servirá como plataforma para remates, validación genética y nuevas oportunidades comerciales para una raza que mantiene fuerte protagonismo en el mercado local.
“Queremos estar más cerca del socio productor, brindarle más beneficios y generar un mejor nexo entre los auspiciantes y los criadores”, expresó Guillermo Sisul, presidente de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay, durante la presentación oficial del evento.
La Nacional de Otoño incluirá el tradicional Ternerazo Brangus, con 52 lotes seleccionados, además de la feria de reproductores de campo y junior de alta selección, que prevé otros 74 lotes. A eso se sumarán los animales de bozal que, tras competir en pista, también podrán salir a venta.
En el sector consideran que este tipo de exposiciones funcionan como un termómetro del negocio ganadero, ya que permiten medir el interés inversor, el nivel genético y el apetito de compra por parte de productores de distintas zonas del país.
La presencia de ocho nuevas cabañas también es leída como una señal positiva. Para el gremio, el ingreso de nuevos jugadores refleja confianza en la raza y continuidad de las inversiones en genética.
Sisul remarcó que Brangus mantiene posiciones destacadas en varios indicadores del negocio pecuario. Según explicó, la raza lidera en cantidad de reproductores comercializados en distintos remates y tiene fuerte presencia en registros oficiales.
Además, dentro de la asociación se inscriben cerca de 15.000 animales por año, una cifra que el gremio considera relevante para medir el dinamismo del sector.
A nivel externo, la genética paraguaya también gana terreno. Productores locales ya concretan ventas de semen y reproductores a mercados como Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia, ampliando el alcance regional de la marca Brangus Paraguay.
Uno de los proyectos que empieza a tomar forma es la carne certificada Brangus, impulsada mediante una alianza con Frigorífico Los Lazos. El objetivo es capturar mayor valor en el tramo final de la cadena y trasladar al consumidor los atributos de calidad asociados a la raza.
“Queremos cerrar el círculo y que el trabajo genético también se refleje en el producto final”, sostuvo Sisul.
Para el negocio ganadero, este paso abre una oportunidad adicional de diferenciación en góndola, en momentos en que la calidad, la trazabilidad y el origen pesan cada vez más.
El nuevo presidente del gremio reconoció que el productor necesita mayor previsibilidad para seguir invirtiendo. En ese sentido, consideró clave que exista más competencia industrial para estabilizar precios y mejorar las señales al criador.
Con ese escenario de fondo, la Nacional de Otoño buscará mostrar que la genética sigue siendo una de las herramientas más rápidas para ganar productividad y rentabilidad en el campo paraguayo.