La actriz paraguaya, radicada en Buenos Aires, llegó al proyecto a través de un autocasting. La producción le envió por correo electrónico dos o tres escenas y le pidió que las grabara. “Estaba sola, no tenía con quién hacer la otra voz, entonces grabé una nota de voz y dejé el espacio para mis diálogos. Toda una artesanía que se hace: buscar un buen plano, que sea horizontal, que haya buena luz, que el fondo sea neutro, toda una artesanía”, recordó.
Después de enviar el material, siguió con su vida y se olvidó del casting. Cuatro o cinco meses más tarde recibió el mensaje de que había sido seleccionada para interpretar a Ramona.
“Yo no sabía muy bien lo que Javi me iba a pedir hasta el momento de estar ahí en el set. No tuvimos ensayos previos ni conversaciones previas, pero la investigación fue al toque: empecé a buscar videos de las chicas del Buen Pastor, videos de Moria hablando de ella, fotos, un poco la historia de estas chicas. Y después, lo que para mí era esencial: yo sabía que en los nueve días que Moria estuvo ahí adentro de la cárcel fue un acontecimiento para la cárcel. Entonces sabía que tampoco iba a ser una nota de cárcel, sino que iban a ser nueve días de fiesta, de novedad, de todo lo mejor de las personas que pudieron experimentar en esos días”, mencionó Gabaglio.
La serie también le planteó el desafío de mostrar Paraguay sin caer en el cliché. Para Gabaglio, la responsabilidad era representar una identidad reconocible y auténtica, sin exageraciones ni caricaturas.
“Fue la esencia de Paraguay, de cómo mostrar sin hacer otra vez un Paraguay cliché. La intención fue mostrar a las paraguayas tal cual somos realmente, incluso dentro de un contexto como el de una prisión”, afirmó. En ese escenario, destacó, aparecen elementos como la solidaridad y la fraternidad femenina.
La producción trabajó durante varios meses. La serie comenzó su rodaje hacia octubre y continuó entre noviembre y diciembre, con una pausa de algunas semanas. Gabaglio grabó sus escenas el 6 de enero, mientras que todo el capítulo correspondiente a la cárcel se rodó en aproximadamente cinco días.
El trabajo de edición se extendió todavía más. Una vez finalizado el rodaje, Van de Couter dedicó cerca de seis meses, entre febrero y julio, al montaje de la serie junto con un equipo integrado también por dos editoras.
Para Gabaglio, el resultado fue una sorpresa. Aunque ya había podido observar parte del trabajo artístico durante el rodaje, ver la producción terminada superó sus expectativas. Destacó especialmente la estética de la serie y la manera en que el director abordó la historia desde la vulnerabilidad y la honestidad, sin depender únicamente del efectismo.
Más allá de Moria, la actriz continúa desarrollando proyectos en Buenos Aires. Actualmente forma parte de La hora de la Víctima, obra dirigida por Julián Lucero y Mariano Rosales, que comparte con Marina Castillo. La obra lleva dos años de temporadas y prepara una nueva reposición hacia fin de año.
También avanza con un proyecto audiovisual propio, un cortometraje escrito por ella y producido junto a Pili Ortiz y Gabriela Sabaté, con dirección de Anita Blaya. La historia nació de una experiencia vinculada a la pandemia y las fronteras cerradas: una mujer necesita viajar a Paraguay porque su padre se encuentra gravemente enfermo.
El proyecto se convirtió además en una coproducción internacional tras su participación en el Mercado de Tres Fronteras, donde se sumó la productora misionera De La Tierra. El equipo ya completó entre cinco y seis días de rodaje y actualmente trabaja en la etapa de coproducción, con la expectativa de presentar novedades sobre el estreno en aproximadamente dos meses.