A nivel nacional, el sector de la Industria Textil y de la Confección se consolida como uno de los motores más dinámicos de la economía paraguaya, representando aproximadamente el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y generando más de 33.000 puestos de trabajo directos, de acuerdo con las proyecciones macroeconómicas del Banco Central del Paraguay (BCP).
Este desempeño productivo cuenta con el respaldo de los registros de la Dirección de Desarrollo Industrial del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), que detallan una acumulación histórica superior a los US$ 5,2 millones en Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente de mercados estratégicos como Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, China, Panamá e Islas Vírgenes.
Dentro de este mapa de crecimiento federal, el departamento de Alto Paraná —con epicentro en Ciudad del Este y su área metropolitana— se posiciona como un polo manufacturero clave, apalancado por regímenes de competitividad como la maquila y una sólida infraestructura logística orientada a la integración regional.
Alto Paraná como nodo estratégico y la capacidad operativa
El desarrollo industrial altoparanaense ha dejado de ser visto meramente como una alternativa circunstancial de producción. Al respecto, Sidney Mariano, representante de la empresa Chemise SA, instalada en Hernandarias, sostiene su visión de que el país no debe ser considerado solo una opción circunstancial, sino un socio estratégico indispensable: “Mi visión es que Paraguay no debe ser visto únicamente como una alternativa de producción, sino como un socio estratégico para el futuro de la industria textil. Un país con muchas oportunidades para invertir, desarrollar, producir y crecer, fortaleciendo su posición en la cadena productiva textil de América del Sur”, declaró.
Asimismo, Sidney destacó que, bajo el régimen de maquila, Alto Paraná sobresale con un gran potencial para conectar a la industria con proveedores nacionales e internacionales, atrayendo inversiones y consolidándose como un polo industrial clave en la región: “Con el régimen de maquila, Alto Paraná se destaca en este contexto, con potencial para conectar la industria, proveedores nacionales e internacionales, además de atraer inversiones, ampliar su capacidad productiva y consolidarse como un importante polo industrial de la región”, expresó.
Exigencia en el mercado nacional y el salto exportador
Conquistar el mercado interno y proyectarse al exterior exige un delicado equilibrio. En este sentido, Sidney explicó que las claves para posicionar una marca en el gusto del consumidor nacional radican en la calidad, la agilidad, la confianza y la reputación construida con consistencia: “Creo que el consumidor busca calidad, mano de obra, agilidad y confianza en el mercado. Es preciso tener equilibrio entre producto, precio y distribución. La reputación se construye con consistencia, buenos socios y compromiso con el cliente. Es ese conjunto el que permite crecer y conquistar espacio en el mercado nacional. Hoy, no basta ofrecer apenas precio. El consumidor busca calidad, identidad, tendencias y confianza en la marca”, añadió.
En el plano internacional, al encarar el desafío de exportar hacia mercados vecinos como Brasil y el Cono Sur, Sidney remarcó que Paraguay cuenta con una oportunidad única gracias a su posición geográfica, aunque exige altos estándares operativos: “Paraguay tiene una oportunidad muy interesante en el escenario internacional… para competir, precisamos trabajar con escala, calidad, desarrollo de producto y eficiencia en los costos”, aseguró.
“Mi visión es que Paraguay no debe ser visto únicamente como una alternativa de producción, sino como un socio estratégico dentro de la cadena textil regional, con capacidad de atender mercados cada vez más exigentes”, agregó el representante.
Impacto socioeconómico y desarrollo de la mano de obra
El impacto económico de la industria textil en Alto Paraná trasciende los límites físicos de las plantas de producción, movilizando un ecosistema completo que abarca desde proveedores de insumos y servicios de transporte hasta logística especializada.
Sobre la realidad del empleo local en Hernandarias, Sidney detalló el rol social que cumple la empresa: “La industria textil tiene un impacto que va mucho más allá de los empleos dentro de la fábrica. Ella moviliza una cadena entera de actividades, desde proveedores y transportadores hasta servicios especializados y logística. En Hernandarias, Alto Paraná, este sector representa una oportunidad importante de desarrollo económico y social. Además de la generación de ingresos, proporciona capacitación, experiencia profesional y nuevas oportunidades para la población local. Actualmente contamos con un plantel de casi 150 colaboradores directos”, concluyó.