La festividad de la Virgen de Caacupé representa mucho más que una de las principales manifestaciones religiosas del país: también constituye uno de los periodos de mayor movimiento turístico y comercial para el departamento de Cordillera. Entre el 29 de noviembre y el 16 de diciembre, se estima que alrededor de 3 millones de personas pasarán por la capital espiritual, en una temporada que activa desde los servicios de alojamiento y gastronomía hasta los pequeños comercios.
Según Eduardo González, presidente de la Asociación de Prestadores Turísticos de Cordillera (Aprestucor), el movimiento anual de visitantes en Caacupé alcanza entre 5 y 6 millones de personas. Esto significa que una parte importante de la circulación registrada durante todo el año se concentra en las semanas de la temporada mariana.
“Entre el 29 de noviembre y el 16 de diciembre se mueven aproximadamente 3 millones de personas que pasan por acá”, explicó González en entrevista con InfoNegocios y precisó que dentro de esa cifra se incluyen turistas, peregrinos, paseanderos y personas que realizan visitas breves a la ciudad.
Los preparativos ya están en marcha. La primera reunión interinstitucional reunió a representantes de los sectores involucrados en la organización de la festividad, mientras que un nuevo encuentro está previsto para el 6 de noviembre, con el objetivo de definir los planes de acción de cada organismo.
La coordinación contempla a instituciones vinculadas con la salud, el ambiente, el turismo, la seguridad y el transporte, además de los gremios hoteleros, gastronómicos y comerciales. Entre los temas de agenda figuran también el estado del agua, la infraestructura vial y la variante de Ypacaraí, aspectos que inciden en la circulación de visitantes.
“Ya comenzó la reunión interinstitucional de todas las instituciones afectadas para dicho fin”, comentó el titular de Aprestucor. Agregó que en el siguiente encuentro cada sector presentará su planificación para poner en práctica los preparativos de la festividad. “La Policía, los militares, la Policía Caminera, cada sector va a tener su plan de actividad para que salga todo bien y que no haya ningún problema”, indicó.
Las estimaciones del sector dan cuenta de la magnitud de la convocatoria: alrededor de 1,5 millones de personas se movilizan entre el 7 y el 8 de diciembre, mientras que el flujo acumulado entre el 29 de noviembre y el 16 de diciembre llega aproximadamente a 3 millones.
Sin embargo, no todos los visitantes tienen el mismo comportamiento de consumo ni permanecen en la ciudad. González explicó que una parte importante llega para visitar la Basílica, sacarse fotografías, descansar unos minutos o comprar algún producto antes de continuar su recorrido.
“El que pasa un ratito a mirar, a sacarse fotos por lo menos frente a la Basílica, también forma parte de ese movimiento”, señaló. No obstante, hizo una distinción entre quienes realizan una visita ocasional y quienes desarrollan una actividad turística con permanencia en la zona.
“Ser turista, propiamente dicho, es dormir una noche por lo menos en un albergue, en una sociedad turística, en un hotel”, afirmó.
Esta dinámica también genera oportunidades para otras ciudades del departamento. Muchos visitantes aprovechan su paso por Caacupé para extender el viaje y alojarse en destinos como San Bernardino y otras localidades turísticas de Cordillera. Según González, hay familias que organizan recorridos de dos o tres días y distribuyen su estadía entre diferentes puntos del departamento.
Posadas, gastronomía y pequeños comercios
En el entorno de la Basílica, la oferta turística incluye unas 12 posadas turísticas y entre seis y siete restaurantes de mayor dimensión, según González. A estos establecimientos se suma una importante cantidad de pequeños negocios gastronómicos y puestos comerciales que encuentran en la temporada una oportunidad para incrementar sus ventas.
La oferta incluye asaditos, papas fritas, comidas rápidas y dulces, en una ciudad que también es reconocida por su tradición en la elaboración de estos últimos productos. “Se llena de asaditos, lomiterías, dulcerías; Caacupé es la capital del dulce de guayaba”, describió el referente.
Por otra parte, Aprestucor trabaja en la recuperación y remodelación del antiguo mercado municipal, construido alrededor de 1920, con la intención de convertirlo en un espacio orientado al turismo rural. La iniciativa también apunta a mejorar la identificación de los distintos perfiles de personas que llegan hasta la ciudad.
“Nosotros estamos abocados a tener el turista rural, lo que era anteriormente el mercado municipal de Caacupé, que se dio en 1920. Estamos en desarrollo y remodelación, próximos a inaugurar”, adelantó González.
El proyecto también permitirá avanzar en la recopilación de información sobre los visitantes. “Vamos a tratar de ser un poquitito más juiciosos en el tema de saber cuántos representan turistas, paseanderos, mochileros o extranjeros que llegan”, explicó, al reconocer que actualmente no cuentan con una discriminación precisa de esas cifras.
Organización ante la temporada de lluvias
Otro punto contemplado en los preparativos es el comportamiento del clima, ante la posibilidad de precipitaciones durante el periodo de peregrinación. Aunque se espera que las lluvias no compliquen la circulación, González señaló que la geografía de Cordillera, caracterizada por sus pendientes y desniveles, favorece el escurrimiento del agua.
“Esperemos que no sea tanta la lluvia. Habrá raudales, pero no afectan tanto porque en Cordillera hay muchos arroyos, no es todo plano, hay subidas y bajadas”, manifestó.
Con el novenario previsto desde el 29 de noviembre, Caacupé se prepara para recibir nuevamente a millones de personas. Para los prestadores turísticos y comerciales, la convocatoria representa una oportunidad de actividad que trasciende los días centrales de la peregrinación y alcanza a buena parte de la economía de Cordillera.