La volatilidad que sacudió a los mercados financieros de Brasil tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva también tuvo repercusiones en el comercio fronterizo paraguayo. En Ciudad del Este, donde una parte importante de la actividad comercial depende de los compradores brasileños, la depreciación del real frente al dólar se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo y un menor dinamismo de las ventas durante los primeros días de la semana.
El resultado de la segunda vuelta electoral del domingo 25 de octubre provocó una fuerte reacción en los mercados brasileños. El lunes, el índice Ibovespa llegó a registrar una caída superior al 17% durante la jornada, lo que obligó a suspender temporalmente las operaciones bursátiles. Al cierre, la bolsa acumuló una pérdida del 13,88%, mientras que el dólar registró un incremento del 8,21% frente al real, hasta alcanzar los 5,403 reales.
La reacción respondió a un ajuste de las expectativas de los inversionistas tras el resultado electoral y estuvo acompañada de una fuerte presión sobre la moneda brasileña. Aunque posteriormente se observaron señales de recuperación, la variación cambiaria dejó efectos inmediatos en las actividades económicas vinculadas al consumo transfronterizo.
Para Gustavo Fariña, presidente de la Cámara de Empresarios de Ciudad del Este y Alto Paraná, el comportamiento del real resulta determinante para la competitividad del comercio esteño, especialmente porque gran parte de las mercaderías se comercializa en dólares, mientras que los compradores brasileños realizan sus operaciones con una moneda que perdió valor.
El escenario más favorable para el sector es una cotización cercana a cinco reales por dólar, aunque Fariña considera que el comercio puede desenvolverse con relativa estabilidad hasta los 5,15 reales por dólar.
Sin embargo, durante la turbulencia posterior a las elecciones, el tipo de cambio llegó a ubicarse en torno a los 5,80 reales por dólar, de acuerdo con las referencias manejadas por el sector.
“Tuvimos casi un 20% de aumento del dólar en relación al real, o sea, el comprador brasilero que viene a comprar nuestras mercaderías, que están en dólares, perdió un 20% aproximadamente de poder adquisitivo”, explicó Fariña.
Esta situación afecta especialmente a los compradores habituales que llegan a Ciudad del Este para abastecerse de mercaderías destinadas a la reventa. A diferencia del turismo ocasional, este segmento depende directamente de los márgenes comerciales y de la diferencia de precios que puede obtener entre ambos mercados.
Para estos compradores, una variación brusca del tipo de cambio puede modificar la rentabilidad de sus operaciones y llevarlos a reducir el volumen de compras o postergar sus viajes.
“Estoy hablando de un comprador habitual que pierde 20% del valor de su moneda, afecta muchísimo. Entonces, en estos primeros días de esta semana, impactó fuertemente en el comercio, sentimos la presión que hizo el dólar al real”, manifestó.
Una recuperación que genera expectativas
Pese al impacto inicial, Fariña señaló que el real comenzó a recuperar parte del terreno perdido, acercándose nuevamente a los niveles que el sector considera favorables para sus operaciones.
Al momento de la entrevista, el empresario mencionó cotizaciones de entre 5,15 y 5,20 reales por dólar. Por su parte, al cierre del miércoles, el tipo de cambio minorista se ubicó en 5,30 reales por dólar a la venta, según la referencia cambiaria disponible.
Esta evolución es seguida de cerca por los comerciantes, aunque Fariña reconoció que las fluctuaciones de las monedas están fuera del control de las empresas.
“Nosotros, comerciantes y empresarios, no tenemos ninguna injerencia en eso. O sea, no está en nuestras manos poder regular, alzar o bajar la relación”, expresó.
En ese contexto, las expectativas del sector apuntan a una estabilización de la cotización en torno a los cinco reales por dólar, un nivel que permitiría recuperar condiciones más favorables para las compras de ciudadanos brasileños.
No obstante, el empresario aclaró que se trata de una expectativa y no de una previsión certera sobre el comportamiento futuro del mercado.
Black Friday y fin de año: una temporada decisiva
La preocupación del sector se concentra también en el momento en que se produjo esta variación cambiaria. Ciudad del Este se prepara para una de las etapas comerciales más importantes del año, impulsada por el Black Friday y las compras de fin de año, periodos que tradicionalmente concentran un mayor movimiento de consumidores.
Para Fariña, los resultados obtenidos durante esta temporada son fundamentales para sostener la actividad empresarial en los meses de menor movimiento comercial.
“Eso es lo que nos da el oxígeno para los meses de vaca flaca”, señaló, al describir la importancia que tienen estas fechas para los comerciantes.
En ese sentido, explicó que el desempeño de la temporada dependerá de una combinación de factores, entre ellos, la estabilidad cambiaria y las condiciones que permitan mantener la competitividad de los productos frente al mercado brasileño.
“Si falla un factor, como el tema de que la relación dólar-real no sea conveniente, va a afectar el éxito de nuestros emprendimientos y de nuestra temporada”, advirtió.
Aunque en el sector existe confianza en que la situación cambiaria pueda estabilizarse, la experiencia de los últimos días dejó en evidencia la sensibilidad del comercio fronterizo frente a las fluctuaciones del real.
Con el Black Friday y las fiestas de fin de año en el horizonte, la evolución de la moneda brasileña se convierte nuevamente en una variable determinante para el movimiento comercial de Ciudad del Este, donde mantener el atractivo de los precios frente al mercado vecino será fundamental para aprovechar la temporada de mayor demanda.
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