¿Un jugador no rinde? lo que deben tener en cuenta los clubes antes de contratar

(Por NL) Un jugador llega como una gran promesa y firma un contrato por varias temporadas, pero, al poco tiempo, deja de ser tenido en cuenta por el entrenador. ¿Puede el club simplemente desvincularlo para dejar de pagarle? 

Juan José Vallejo, abogado del estudio jurídico Altra Legal, explicó a la redacción de InfoNegocios por qué una contratación que no cumple con las expectativas puede convertirse en un problema económico todavía mayor y qué deben tener en cuenta las instituciones antes de incorporar a un futbolista profesional.

En el fútbol, no todos los fichajes salen como se esperaba. Hay jugadores que llegan para convertirse en figuras, pero terminan en el banco de suplentes o directamente fuera de los planes del entrenador. Sin embargo, aunque ya no tengan protagonismo dentro de la cancha, sus contratos siguen vigentes y los clubes deben continuar cumpliendo con las obligaciones asumidas.

¿Y qué pasa si el club decide que ya no quiere contar con ese futbolista?

Según Vallejo, es precisamente en ese momento cuando una decisión deportiva puede convertirse en un problema jurídico y financiero. La institución puede buscar terminar el vínculo para reducir gastos, pero una rescisión mal ejecutada podría generar una deuda incluso mayor que la inversión inicial.

¿Cuánto cuesta realmente contratar a un futbolista?

Antes de incorporar a un jugador, los clubes deben revisar su situación contractual y registral, especialmente si todavía mantiene un vínculo con otra institución.

La normativa de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) permite que un futbolista negocie libremente con otro club cuando su contrato haya vencido o se encuentre dentro de sus últimos seis meses de vigencia.

Otro aspecto fundamental es la evaluación médica, que debe realizarse antes de la firma. Esto se debe a que el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la APF establece que la validez del contrato no puede quedar condicionada al resultado positivo de un examen médico.

Es decir, firmar primero y evaluar después puede dejar al club vinculado contractualmente con un futbolista que presenta una condición incompatible con sus necesidades deportivas.

Pero el riesgo no termina ahí. El abogado señaló que el costo de una contratación va mucho más allá del salario mensual. También pueden incluirse primas por firma, premios, vivienda, vehículos, derechos de imagen, impuestos, comisiones de representantes y pagos al club anterior, entre otros conceptos.

En Paraguay, los contratos de futbolistas mayores de edad pueden extenderse hasta cinco años. Aunque este plazo puede ayudar a proteger el valor deportivo y económico del jugador, también implica un compromiso financiero importante si su rendimiento no resulta el esperado.

¿Y si el jugador no rinde? 

Esta es una de las cuestiones centrales que abordó Vallejo. Y es que no basta con que un futbolista juegue mal, pierda la titularidad o deje de ser considerado por el entrenador para que el club pueda terminar su contrato sin consecuencias.

El especialista explicó que el bajo rendimiento, la falta de adaptación o la pérdida de protagonismo no constituyen automáticamente una justa causa de rescisión, ya que forman parte del riesgo deportivo asumido por la institución al contratar al jugador.

El principio de estabilidad contractual se encuentra contemplado en el artículo 24 del Reglamento de la APF, que remite a la Ley N.º 5.322/2014, modificada por la Ley N.º 7.529/2025, respecto de las formas de terminación contractual.

La legislación contempla distintas posibilidades, como el mutuo consentimiento, el vencimiento del plazo, el incumplimiento contractual, la transferencia definitiva y la ruptura sin justa causa, con sus respectivas consecuencias.

Incluso cuando existe un acto de indisciplina, no necesariamente se justifica una desvinculación inmediata. Para ello, deben evaluarse la gravedad del incumplimiento, su reiteración, las pruebas disponibles y la proporcionalidad de la medida.

Por esta razón, Vallejo destacó la importancia de que los clubes documenten adecuadamente las ausencias, intimaciones, sanciones y cualquier otro antecedente que pudiera respaldar una eventual terminación contractual.

Cuando el fichaje sale mal, la rescisión puede salir todavía peor

Uno de los mayores riesgos aparece cuando el club decide terminar unilateralmente el contrato sin contar con un fundamento suficiente.

En estos casos, explicó el abogado, la institución podría quedar obligada a indemnizar al futbolista, considerando las remuneraciones y beneficios pendientes, las circunstancias de la ruptura y el perjuicio ocasionado.

Además, dependiendo de las condiciones del caso, podrían existir consecuencias deportivas cuando la terminación se produce durante el denominado período protegido, incluida la posibilidad de que el club quede inhabilitado para inscribir nuevos jugadores.

En otras palabras, el club no solamente podría perder la inversión realizada en un futbolista que no cumplió con las expectativas, sino también asumir nuevas obligaciones económicas por haber terminado incorrectamente su contrato.

¿Cómo evitar que un fichaje fallido se convierta en una deuda mayor?

Una alternativa es estructurar contratos que combinen una remuneración fija sostenible con premios vinculados a criterios objetivos, como partidos disputados, minutos jugados, convocatorias o logros colectivos.

También pueden establecerse cláusulas de terminación anticipada compatibles con la normativa de la APF, siempre que las condiciones y consecuencias económicas sean claras. No obstante, estas cláusulas no deben utilizarse para encubrir la posibilidad de que el club termine unilateralmente el vínculo simplemente porque ya no está conforme con el desempeño del jugador.

Cuando una incorporación no resulta satisfactoria, las alternativas más seguras suelen ser la rescisión por mutuo acuerdo, la cesión temporal, la transferencia definitiva o una renegociación de las condiciones contractuales.

Finalmente, el abogado de Altra Legal planteó que, si bien ningún contrato puede garantizar el rendimiento de un futbolista, una adecuada planificación jurídica permite reducir los riesgos económicos de la contratación.

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