“Después del COVID hubo un boom muy fuerte en todo lo que es bienestar”, dijo Castillo. Silana abrió poco antes de la pandemia, atravesó un cierre prolongado y, al reactivarse, encontró un escenario distinto, clientes más conscientes, informados y dispuestos a invertir tiempo en su salud física y emocional. El spa integra tratamientos reductores, drenajes, aparatología, consultas nutricionales, Pilates e Hidrogym, con una propuesta pensada desde lo integral.
La estacionalidad sigue marcando el ritmo. Según la directora, la temporada alta comienza cada año entre septiembre y octubre, cuando las personas se preparan para el verano, viajes, eventos sociales y vacaciones. “Es el momento en que más nos solicitan tratamientos para bajar de peso, reducir medidas, trabajar celulitis o desinflamar”, señaló.
“Hoy en día el paciente busca una experiencia integral. No solo el masaje, sino acompañarlo con nutrición y actividad física, porque sabe que así los resultados son mejores y más sostenibles”, afirmó Castillo. Por eso, muchos de los paquetes que ofrece Silana, consulta nutricional, pilates, hidrogym como complemento del tratamiento estético.
El perfil del público también evolucionó. Si bien hay jóvenes que llegan motivadas principalmente por lo estético, la mayor parte de la clientela se concentra a partir de los 30 años en adelante, con una mirada más vinculada a la salud y la calidad de vida. “Las mujeres de 30, 40 o 50 años buscan aliviar incomodidades, mejorar la circulación, desinflamar, reducir el estrés. Ya no es solo verse bien, sino sentirse bien”, explicó. Incluso, Silana atiende personas de hasta 70 años que incorporan Hidrogym y masajes como parte de su rutina de cuidado.
El sedentarismo es otro factor que impulsa la demanda, ya que muchas personas que trabajan largas horas sentadas llegan buscando soluciones rápidas, pero también orientación. “Nosotros ofrecemos un tratamiento que se llama "Piernas cansadas" Que va dirigido a personas que trabajan mucho en escritorio, que no tienen casi movimiento; siempre también les explicamos que los masajes ayudan muchísimo porque reactivan la circulación y el sistema linfático, pero que los resultados se potencian cuando se suman pequeños cambios en el estilo de vida”, sostuvo Castillo.
La conciencia corporal también creció, especialmente entre las mujeres. “Hoy se toman más tiempo para ellas. Aunque sea media hora, buscan un espacio que les relaje y les haga bien”, destacó la directora. El estrés, los desequilibrios hormonales y el ritmo acelerado de la vida cotidiana empujan a muchas personas a encontrar en estos tratamientos un momento de pausa. Incluso los masajes reductores, que antes se asociaban al dolor, hoy se realizan con técnicas que priorizan el relax.