La entidad nace como una asociación civil sin fines de lucro y de utilidad pública, con objetivos que incluyen promover una justicia con enfoque de derechos humanos, impulsar la participación de mujeres en espacios de decisión, visibilizar barreras estructurales y poner en discusión temas como el trabajo de cuidados y el bienestar de las mujeres.
Pero su presidenta, la jueza en lo Civil y Comercial Vivian López Núñez, pone el acento en una diferencia que considera fundamental ya que no se trata solamente de tener derechos escritos, sino de poder ejercerlos.
“Si ya tienen todas las reglas para qué quieren más. Y no es que queremos más, queremos que se cumplan”, sostuvo López durante una entrevista con InfoNegocios.
Cuando el derecho existe, pero no llega a la realidad
La asociación busca trabajar justamente sobre esa brecha. López explicó que una de sus tareas será analizar las leyes que ya existen y observar dónde todavía hay dificultades para que se apliquen en la práctica.
Puso un ejemplo cotidiano: el nombre y apellido de las mujeres casadas. Según explicó, la normativa ya establece desde hace años cómo debe ser reconocido legalmente el nombre de una persona, pero aun así pueden aparecer problemas cuando una mujer realiza determinados trámites.
Para ella, situaciones como esta muestran que también hace falta informar y capacitar sobre los derechos que ya están vigentes.
“Queremos que esa igualdad real no sea simplemente un adorno en la Constitución, sino que se efectivice”, afirmó.
Desde allí, la Apmcjs plantea trabajar con investigación, academia, talleres y espacios de intercambio, además de participar en las discusiones donde se elaboran políticas públicas.
El trabajo de cuidado también entra en la discusión jurídica
Uno de los temas que López quiere poner sobre la mesa es el derecho al cuidado.
Durante la entrevista planteó el caso de varios hermanos en una familia, donde una de las hijas fue quien durante años se ocupó del cuidado de sus padres. Sin embargo, cuando llega el momento de repartir una herencia, todos reciben su parte por igual.
La pregunta que deja abierta es si ese trabajo de cuidado, que muchas veces recae sobre las mujeres y no tiene una remuneración, debería ser reconocido o compensado de alguna manera. Para la jueza, es una discusión que incluso puede llegar al ámbito del derecho sucesorio.
Maternidad, trabajo y oportunidades
López también habló desde su propia experiencia. Contó que tardó 12 años en presentar su tesis porque el año en que comenzó tuvo a su hijo y tuvo que combinar la maternidad con su trabajo.
“Esas son las barreras que nosotras tenemos que enfrentar”, señaló.
A su criterio, situaciones como esta ayudan a explicar por qué las mujeres llegan en menor proporción a determinados espacios de formación y, posteriormente, a los cargos de mayor responsabilidad.
También mencionó las dificultades económicas para acceder a posgrados o estudios en el extranjero, especialmente cuando una mujer prioriza a su familia o es jefa de hogar.
Y existe otra barrera que aparece incluso antes: la discriminación laboral vinculada a la maternidad.
“Queremos que ser mujer no sea un motivo de discriminación en la realidad”, afirmó.
Más mujeres en los lugares donde se decide
Para la presidenta de la Apmcjs, la presencia femenina aumentó en profesiones como la judicatura, pero eso no significa que las mujeres hayan alcanzado los niveles más altos de decisión.
“Seguimos estando en los niveles bajos, en los altos puestos donde se decide”, sostuvo.
Por eso, uno de los objetivos de la asociación es impulsar la participación de mujeres en espacios de decisión judiciales, académicos, gremiales, políticos y privados.
La organización comenzó con 18 fundadoras y reúne a juezas, abogadas de distintos fueros, investigadoras, periodistas y otras profesionales de las ciencias sociales. La intención es que esas distintas experiencias puedan encontrarse en un mismo espacio.
“Queremos crear, construir consenso y crear puentes porque ya tenemos suficientes divisiones en nuestra sociedad”, expresó López.
Una generación que también tiene que conocer estas luchas
La Apmcjs también proyecta llevar sus experiencias a las universidades mediante conversatorios sobre el ejercicio profesional y obstáculos que muchas veces no aparecen en los programas de estudio.
“No venimos a enseñar, digamos, derecho. Lo que venimos es a contar nuestras experiencias”, explicó López.
En septiembre prevén actividades sobre la historia Serafina Dávalos Alfonso que fue la primera mujer abogada y la gran pionera del feminismo en Paraguay y la violencia económica, mientras que en noviembre Paraguay recibirá una reunión internacional de la Federación Internacional de Mujeres con Carreras Jurídicas, además de talleres y conversatorios.
La asociación también abrió desde el 6 de agosto la convocatoria para nuevas integrantes.
Para López, mantener estas discusiones también es una forma de proteger derechos que costaron años de conquista. “Cuando no se habla o cuando no se trabaja o cuando no se continúan estas luchas de nuestras abuelas y nuestras madres, ¿qué pasa? Se pierden los derechos. Se pueden perder”, advirtió.