Naida Alderete, gerente general del Centro Yerbatero Paraguayo, explicó que el cierre del año mostró un desempeño positivo en comercio exterior, alcanzando presencia en 25 destinos internacionales. “Se están conquistando mercados de manera paulatina. No manejamos los volúmenes de la carne o el arroz, porque la yerba tiene otro proceso de promoción y consumo, pero el crecimiento es sostenido”, afirmó.
Entre los destinos donde se observa posicionamiento y expansión figuran Estados Unidos, Chile, Bolivia, España, Polonia, República Checa, Israel, Líbano y Turquía. Además, se abrieron cuatro nuevos mercados durante el año, en una estrategia coordinada con el Ministerio de Industria y Comercio y el Ministerio de Relaciones Exteriores.
“El crecimiento de nuestras exportaciones se da gracias al trabajo conjunto en misiones comerciales y participación en ferias internacionales. Hoy la yerba mate forma parte de la cartera de productos que Paraguay promociona en el exterior”, destacó Alderete.
En contraste con el desempeño exportador, la producción primaria registró una disminución del 15% en volumen, afectada principalmente por factores climáticos y retrasos en tratamientos culturales en hoja y suelo. La zona más impactada fue Itapúa, donde se concentra la mayor cantidad de productores y donde las inundaciones golpearon con mayor fuerza.
Sin embargo, el rendimiento por hectárea muestra avances relevantes. Actualmente, el promedio nacional ronda los 6.500 kilos por hectárea, aunque productores con mayor nivel tecnológico ya alcanzan entre 12.000 y 15.000 kilos por hectárea.
“En rendimiento hay mayor productividad. Hubo mucha asistencia técnica y los productores que aplican buenas prácticas agrícolas están logrando mejores resultados”, explicó la directiva.
La superficie cultivada se mantiene estable respecto a la zafra anterior y la cosecha se inicia en mayo, extendiéndose hasta septiembre.
El mercado interno enfrenta un escenario de sobreoferta, lo que presiona los precios, en línea con la tendencia que afecta a otros productos agrícolas. En el caso de la yerba mate, no existe un precio referencial único: los valores se negocian entre industriales y productores según ubicación, costos logísticos, calidad y nivel de productividad.
“El precio depende mucho de la oferta y la demanda, de la zona y del rendimiento. No hay un valor fijo”, señaló Alderete.
Frente a este contexto, el gremio apuesta a profundizar la apertura de mercados y a consolidar los destinos ya conquistados, especialmente en regiones de alto consumo potencial como el Sudeste Asiático, donde las industrias deben adecuarse a estándares y volúmenes exigentes.
En el mercado local, la industria paraguaya ha evolucionado en la elaboración de yerba mate compuesta, mezclada con hierbas medicinales y nuevos sabores. Limón, cedrón y otras combinaciones forman parte de una oferta cada vez más diversificada.
Paraguay se posiciona como referente en yerba mate compuesta frente a otros países productores. Además, en el exterior se exploran nuevos formatos de consumo: infusiones listas, bebidas energéticas, aplicaciones en gastronomía e incluso cerveza.
“La yerba mate tiene beneficios para la salud que debemos seguir investigando y promoviendo. Eso también agrega valor en mercados donde no se consume de manera tradicional como el tereré”, sostuvo Alderete.
En febrero se oficializó la actualización del Plan Nacional de la Yerba Mate, que establece una hoja de ruta para fortalecer el sector en los ejes productivo, comercial, de innovación e investigación.
El plan involucra a toda la cadena productiva, desde los cerca de 8.000 productores concentrados principalmente en Guairá y Caazapá, hasta las industrias que en algunos casos trabajan con más de 1.200 productores asociados.
En el marco del Día Nacional del Tereré, el Centro Yerbatero Paraguayo organizará una actividad en la Costanera de Encarnación, donde se distribuirán muestras, se realizarán sorteos y se promoverá el consumo responsable.
Con una tradición profundamente arraigada en la cultura paraguaya y una estrategia clara de expansión internacional, la yerba mate enfrenta un 2026 en el que el desafío será sostener el crecimiento exportador, ordenar la oferta interna y capitalizar el valor agregado de un producto que trasciende la costumbre y se consolida como negocio.