Lo que antes terminaba como residuo hoy forma parte de la propuesta de valor de ZOU Confecciones. El emprendimiento familiar encontró en los retazos de tela que quedan durante la confección una oportunidad para reducir desperdicios, sustituir materiales plásticos y, próximamente, desarrollar nuevos productos.
La iniciativa comenzó hace aproximadamente un año y medio, cuando Fiorella Riveros, copropietaria de ZOU e ingeniera ambiental, buscó conectar su profesión con su interés por el diseño y la confección. La idea tomó forma a partir de una práctica que su madre, costurera principal del negocio, ya tenía: guardar los sobrantes de tela para buscarles alguna utilidad.
“Nos dimos cuenta de que lo que más generaba nuestro proceso productivo eran estos residuos de tela que quedaban después de terminar determinada prenda”, explicó Riveros en entrevista con InfoNegocios.
Así nació una primera aplicación concreta: utilizar los retazos para confeccionar los envoltorios de las prendas. De esta manera, ZOU dejó de entregar sus productos en bolsas plásticas y comenzó a utilizar su propio excedente textil como packaging.
Para presentaciones especiales o regalos, el emprendimiento también utiliza cajas de cartón, manteniendo la búsqueda de alternativas que reduzcan el uso de plástico.
Pero el proyecto no termina en el envoltorio. Actualmente, ZOU se encuentra desarrollando sus primeras pruebas para incorporar materiales recuperados directamente en sus prendas. Entre las ideas que están en etapa de diseño figura reutilizar partes de pantalones de jean que ya no pueden utilizarse debido a algún daño e incorporarlas en nuevas camisas.
“Está en proceso de diseño, todavía no lo lanzamos”, aclaró Riveros, quien señaló que la intención es avanzar progresivamente hacia una producción donde los residuos textiles puedan volver al circuito como parte del producto final.
ZOU concentra actualmente su oferta en prendas femeninas, principalmente de estilo casual y casual-elegante. La propuesta busca que una misma prenda pueda utilizarse en diferentes ocasiones y estaciones, apostando por una mayor durabilidad.
El concepto también funciona como una respuesta al modelo de fast fashion, caracterizado por la compra frecuente de prendas para distintas ocasiones. En ZOU buscan que la ropa tenga una vida útil más prolongada y que el impacto ambiental asociado a su producción sea considerado dentro de la decisión de compra.
El negocio, mientras tanto, continúa creciendo. ZOU comenzó con una máquina familiar y posteriormente incorporó sus primeras máquinas industriales. Actualmente cuenta con un taller instalado en el domicilio familiar y hace aproximadamente un mes sumó una nueva máquina industrial.
La expansión todavía se desarrolla a escala gradual, pero el canal digital ya tiene un peso importante: alrededor del 90% de las ventas se concreta a través de redes sociales. El local instalado en el domicilio funciona principalmente para atender a clientes de la zona.
Coser oportunidades para otras mujeres
El modelo de ZOU también busca generar impacto más allá del aprovechamiento de residuos. Uno de los próximos objetivos es incorporar a mujeres de la comunidad que, por distintas circunstancias, tienen dificultades para trasladarse a otros lugares de trabajo.
Riveros explicó que ya comenzó a trabajar con costureras de la zona, entre ellas madres de familia y mujeres mayores de 50 años que cuentan con experiencia en confección y pueden desarrollar sus tareas desde sus hogares.
Esta visión de sustentabilidad despertó el interés del proyecto CIRD, a través del Ministerio de Industria y Comercio, y permitió a la emprendedora acceder a un proceso de capacitación intensiva con apoyo de la Embajada de Taiwán.
De esta manera, ZOU busca que cada retazo tenga una segunda oportunidad, pero también que el crecimiento del negocio pueda abrir nuevas oportunidades laborales. La apuesta combina reducción de residuos, diseño, producción local y una red de costureras que puede acompañar la expansión del emprendimiento.