De acuerdo con el último informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la campaña actual muestra resultados moderadamente buenos, aunque sin alcanzar los niveles excepcionales del ciclo anterior, que estuvo impulsado por condiciones climáticas óptimas. Aun así, los indicadores productivos se mantienen dentro del promedio histórico y permiten sostener perspectivas positivas para el cierre de la campaña.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional cercano a los 6.400 kg por hectárea, con diferencias importantes entre productores. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se ubican en torno a los 5.000 kg/ha, lo que refleja la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas en las distintas zonas arroceras del país.
Este desempeño productivo se combina con señales más alentadoras en el mercado externo, donde comienza a observarse una leve recuperación de los precios internacionales. Brasil, principal destino del arroz paraguayo, muestra una mejora gradual en las cotizaciones, que, aunque todavía se ubican por debajo de los picos registrados en 2025, se acercan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
El comportamiento del mercado durante el primer trimestre del año refleja este cambio de tendencia. En enero, el comercio exterior operó con bajo volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los US$ 200 por tonelada de arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se registró un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que permitiría sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Parte de este repunte responde a una menor producción esperada en Brasil, lo que impacta en los niveles de stock y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región. Este escenario abre una ventana de oportunidad para el arroz paraguayo, especialmente en el corto plazo, donde el mercado regional cobra mayor protagonismo para sostener el ritmo de exportaciones.
No obstante, el informe también advierte que el crecimiento del sector continúa condicionado por desafíos estructurales que inciden en la competitividad. Uno de los principales es el desarrollo genético, considerado clave para mejorar la productividad y consolidar el posicionamiento del arroz paraguayo en el mercado internacional. En los últimos años se lograron avances con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales, apoyadas por instituciones de investigación de la región.
Otro factor que sigue afectando al rubro son los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar, que reducen la competitividad del arroz paraguayo en mercados más lejanos. Esta limitación obliga a optimizar la logística, la infraestructura y los procesos de exportación para mejorar los márgenes del negocio y ampliar destinos comerciales.
A pesar de estos desafíos, las perspectivas del sector se mantienen positivas. El informe señala que se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una eventual expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y proyectos de largo plazo. Este escenario podría consolidar la recuperación del rubro y fortalecer su aporte dentro de la matriz productiva nacional.
Con una cosecha que avanza a buen ritmo, precios que empiezan a repuntar y expectativas de mayor inversión, el arroz paraguayo comienza a transitar una fase de reactivación. El desafío ahora será sostener la competitividad, mejorar la logística y continuar incorporando tecnología para capitalizar las oportunidades del mercado regional e internacional.