Clima en la balanza: posible retorno de El Niño activa alertas en el campo

(Por SR) Un posible regreso del fenómeno El Niño hacia fines de 2026 ya empezó a colarse en la hoja de ruta del campo paraguayo. Aunque todavía no está confirmado, modelos climáticos internacionales anticipan una alta probabilidad de desarrollo entre agosto y septiembre. Para un país donde la soja, el maíz y la ganadería dependen del clima, la señal no pasa desapercibida: puede significar mejores rindes por más lluvias, pero también inundaciones, sobrecostos y presión sobre la infraestructura.

El escenario fue explicado por Edgar Mayeregger, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), quien señaló en entrevista con InfoNegocios que actualmente el sistema se mantiene en fase neutral, aunque los principales centros meteorológicos ya observan indicios crecientes de cambio. “Todos los indicios indican esa posibilidad”, sostuvo.

Según comentó, hacia fines de julio se tendrá una lectura más afinada y entre agosto y septiembre podría confirmarse oficialmente si el evento se instala. Hoy, algunos modelos manejan una probabilidad superior al 80%.

A diferencia de La Niña, normalmente asociada a sequías y estrés hídrico, El Niño suele traer precipitaciones superiores al promedio en parte del Cono Sur. Para Paraguay, eso puede traducirse en una ventana positiva para cultivos extensivos si las lluvias llegan en el momento justo.

“Cuando tenemos un evento Niño, dependiendo de la intensidad, podemos tener incluso buenos rendimientos”, explicó Mayeregger.

La afirmación cobra peso en plena planificación de la campaña agrícola 2026/27. Soja, maíz y sésamo aparecen entre los rubros que más observan el comportamiento climático, en especial la soja, principal complejo exportador del país, sensible tanto a la sequía como al exceso de humedad en etapas críticas de floración y llenado de granos.

En términos de negocio, una campaña con mejores rindes puede impactar en más exportaciones, mayor circulación interna y mejores ingresos para zonas productivas.

El costo oculto: caminos, cosecha y logística

Sin embargo, más agua no siempre significa mejores números. Cuando las lluvias superan ciertos niveles, aparecen complicaciones operativas: demoras en la siembra, cosecha interrumpida, caminos rurales deteriorados y mayores costos de transporte.

Eso es especialmente relevante en Paraguay, donde gran parte de la competitividad agroexportadora depende de corredores terrestres hacia puertos y centros logísticos.

Mayeregger advirtió que el impacto social y territorial sí puede ser más severo cuando aparecen inundaciones o excesos hídricos.

Si el fenómeno gana fuerza, departamentos agrícolas del sur y este del país podrían enfrentar escenarios similares a otros eventos Niño históricos, con lluvias intensas y presión sobre la infraestructura.

El fenómeno también tiene una lectura energética. En países altamente dependientes de la generación hidroeléctrica, más lluvias pueden mejorar los embalses y la disponibilidad, aunque eventos extremos también pueden complicar las operaciones.

Para Paraguay, donde Itaipú y Yacyretá son piezas centrales de la matriz energética, el comportamiento hídrico regional siempre tiene impacto económico indirecto, tanto por disponibilidad como por previsibilidad.

El productor ya toma nota

Desde el MAG indicaron que ya se trabaja en información preventiva para que los productores ajusten decisiones antes de la próxima campaña. Fechas de siembra, elección de variedades, manejo de suelos y planificación financiera pueden cambiar según el escenario climático.

“Ya se está generando la información necesaria para los productores”, remarcó Mayeregger.

En otras palabras, aunque El Niño todavía no llegó, ya empezó a influir en decisiones reales.

En Paraguay, el clima no solo afecta chacras. También mueve exportaciones, consumo interno, transporte, empleo rural y expectativas económicas.

Por eso, mientras los meteorólogos afinan pronósticos, el sector privado ya hace sus cálculos. Si las lluvias acompañan, puede haber impulso productivo. Si se exceden, la factura aparece en logística y costos.

El Niño aún no está confirmado, pero ya volvió al radar del negocio agropecuario.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

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Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.