El campo no termina en la cosecha. Para Valeria Galanti y Alex Ibarra, ambos chefs de profesión, la producción agropecuaria también puede convertirse en una oportunidad para agregar valor, transformar materias primas y llevar alimentos paraguayos a nuevos consumidores. Con esa mirada nació Raíces del Campo, una marca de alimentos naturales y artesanales que busca crecer desde los pequeños lotes hasta las góndolas de los supermercados.
La historia comenzó con el nacimiento de Sophia, la hija de la pareja. La llegada de la niña los llevó a replantearse qué tipo de alimentación querían ofrecerle y qué calidad de vida buscaban construir como familia.
“Todo comenzó con una pregunta muy simple: ¿qué queríamos poner en el plato de nuestra hija?”, explicó Galanti en conversación con InfoNegocios.
A partir de esa reflexión nació la idea de desarrollar productos con ingredientes reales, procesos artesanales y una mayor conexión con el origen de los alimentos. La propuesta comenzó con mermeladas de frutas de estación, como las de frutilla y tomate, y se amplió con picantes, salsas y frutas deshidratadas.
La frutilla ocupa actualmente un lugar importante dentro de la producción y parte de la materia prima proviene de Areguá. Paralelamente, la pareja comenzó a desarrollar sus propios cultivos en Paraguay, con la intención de avanzar progresivamente hacia una mayor integración de la cadena y fortalecer el vínculo directo con la producción.
El objetivo es que los frutos del campo no lleguen únicamente como materia prima, sino que puedan convertirse en productos terminados con mayor valor agregado. En esa línea, Raíces del Campo también trabaja en el desarrollo de nuevas categorías, como miel, kéfir, conservas, fermentados y granolas.
La producción se realiza en pequeños lotes, con partidas de aproximadamente 20 unidades como mínimo. La decisión responde a una filosofía empresarial que prioriza el control del proceso y la calidad por encima del volumen.
“Nuestra idea no es producir en cantidad, sino enfocarnos más en la calidad”, sostuvo Galanti.
La pareja ya cuenta con experiencia en el rubro gastronómico. Ambos son chefs y anteriormente desarrollaron otro emprendimiento familiar vinculado con la cocina, pero decidieron dejarlo debido al tiempo que demandaba y a la necesidad de atender otros proyectos y viajes.
Ese cambio familiar marcó un nuevo punto de inflexión. Lo que inicialmente comenzó como una búsqueda por acceder a alimentos que ellos mismos pudieran ofrecerle a su hija terminó transformándose en una propuesta dirigida a otras familias.
“Si la respuesta es sí, entonces también queremos compartirlo con otras familias”, señaló Galanti.
Actualmente, la empresa comercializa sus productos principalmente entre consumidores particulares, aunque uno de sus principales objetivos para este año es ingresar nuevamente al canal supermercadista. Para ello, se encuentra trabajando en los procesos y certificaciones necesarios para ampliar su distribución.
La intención es volver a trabajar con Casa Rica, supermercado con el que ya habían mantenido una relación comercial, y posteriormente ampliar su llegada a más puntos de venta.
El desafío consiste en crecer sin perder la esencia artesanal. La empresa busca consolidar una marca paraguaya reconocida por la calidad de sus alimentos y, en una segunda etapa, explorar oportunidades en otros mercados.
“Queremos que Paraguay pueda ser reconocido por sus alimentos”, afirmó Galanti.
El proyecto también apunta a trabajar con productores locales, impulsar el consumo de alimentos naturales y fortalecer una cadena en la que la materia prima paraguaya pueda convertirse en productos diferenciados.
Para Raíces del Campo, agregar valor no significa únicamente transformar una fruta en una mermelada. Implica construir una propuesta alrededor del origen, la calidad y la confianza del consumidor.
“Raíces del Campo nació con Sophia, pero hoy existe para todas las familias”, resumió Galanti.