Luis Zaracho, productor de la zona, explicó en comunicación con InfoNegocios que el cultivo se viene incorporando como una opción complementaria dentro de sistemas productivos diversificados. En su caso, destina una hectárea al mburucuyá dentro de un predio total de aproximadamente 10 hectáreas, donde también desarrolla otros rubros, como la caña de azúcar.
El desempeño del cultivo, sin embargo, presenta variaciones según las condiciones climáticas. “Este año no está bueno; el año pasado fue mejor”, comentó Zaracho, al tiempo de detallar que en la campaña anterior logró comercializar cerca de 5.000 kilos de fruta, lo que refleja el potencial productivo del rubro en condiciones favorables.
La comercialización se canaliza principalmente a través del Abasto, donde productores de la zona colocan su producción en el mercado local. Este esquema permite una salida relativamente directa para el producto, aunque aún existen desafíos en términos de estabilidad de precios, logística y escalabilidad.
En la comunidad, alrededor de 10 productores se dedican al cultivo de mburucuyá, cada uno con superficies similares, lo que configura un pequeño núcleo productivo en crecimiento. Esta base, aunque todavía incipiente, representa una oportunidad para fortalecer la organización, mejorar la comercialización conjunta y avanzar hacia esquemas más eficientes.
El desarrollo del mburucuyá en Guairá se enmarca, además, en un trabajo articulado entre la Fecoprod Ltda., el Área Agropecuaria y Desarrollo Rural de la Coopeduc Ltda. y la Dirección de Extensión Agraria del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que vienen acompañando a productores con asistencia técnica y capacitaciones en campo.
En ese marco, se realizaron visitas técnicas a fincas de productores de la Asociación de Productores San José Obrero, donde se evaluaron los sistemas productivos implementados y se destacó la diversificación de rubros de autoconsumo y renta como una estrategia clave para fortalecer la sostenibilidad de la agricultura familiar.
Uno de los cultivos con mayor potencial observado fue el mburucuyá (Passiflora caerulea), que se posiciona como una alternativa productiva capaz de generar ingresos adicionales y dinamizar la economía local. Su adaptabilidad y la demanda existente lo convierten en una opción atractiva para pequeños productores.
A pesar de los desafíos climáticos y la incidencia de plagas, el acompañamiento técnico permanente permite avanzar en la adopción de buenas prácticas agrícolas, mejorar la productividad y fortalecer las condiciones socioeconómicas de las familias productoras. Este soporte resulta clave para estabilizar la producción y reducir los riesgos asociados al cultivo.
Además del impacto económico directo, el desarrollo de este tipo de rubros contribuye al arraigo rural y al fortalecimiento de las economías locales, generando ingresos y oportunidades dentro de las propias comunidades.
En ese sentido, experiencias como la de Zaracho reflejan el camino que recorre el sector: pequeños productores que apuestan por la diversificación, incorporan nuevos cultivos y buscan mejorar sus resultados en un contexto desafiante, pero con oportunidades concretas.
Con una base productiva en crecimiento, articulación institucional y un mercado que comienza a responder, el mburucuyá se perfila como una alternativa cada vez más relevante para la agricultura familiar en Paraguay, especialmente en regiones como Guairá, donde el potencial productivo y organizativo aún tiene margen para expandirse.