Nueva Italia acelera con huertas que superan 1.000 cajas de berenjena al año

(Por SR) Con producción escalonada, trabajo familiar y ventas al Mercado de Abasto, la horticultura sigue ganando protagonismo en Nueva Italia. José Mayer, productor de la zona, aseguró que en la última campaña comercializó más de 1.000 cajas de berenjena y mantiene además cultivos de zucchini, pepino y tomate, una combinación que le permite operar casi todo el año.

La producción hortícola de cercanía se consolida como uno de los negocios más activos para varias comunidades del departamento Central. Gracias a su ubicación estratégica y conexión rápida con los principales centros urbanos, distritos como Nueva Italia se transformaron en zonas clave para abastecer frutas y verduras frescas al mercado local.

Uno de esos casos es el de José Mayer, agricultor con amplia experiencia en el sector, quien sostiene una chacra enfocada en distintos rubros y con rotación permanente. Según explicó, lleva toda la vida dedicado al cultivo y hoy mantiene una estructura productiva basada en la diversificación, lo que le permite reducir riesgos y sostener ingresos en distintas épocas del año.

La berenjena aparece como uno de sus productos estrella. Mayer comentó que trabaja con parcelas de aproximadamente 2.000 plantas y que, cuando las condiciones climáticas acompañan, cada fruto puede alcanzar entre un cuarto y medio kilo. Se trata de un rubro menos masivo que otros tradicionales, pero con demanda estable y buen espacio comercial en mercados mayoristas.

El volumen alcanzado en la última campaña confirma ese potencial. El productor señaló que durante el año pasado vendió más de 1.000 cajas de berenjena, cifra importante para una finca de escala familiar. Este desempeño cobra mayor relevancia considerando que se trata de una actividad intensiva en mano de obra y con seguimiento constante del cultivo.

La logística comercial se concentra principalmente en el Mercado de Abasto de Asunción, principal centro mayorista del país. Allí envía gran parte de su producción, aunque también concreta ventas directas cuando compradores particulares llegan hasta la finca. Para pequeños productores, combinar ambos canales suele ser una fórmula útil para mejorar márgenes y acelerar la rotación.

Además de la berenjena, Mayer mantiene una fuerte apuesta por el zucchini. Actualmente se encuentra cosechando otras 2.000 plantas de este rubro, mientras sostiene también parcelas de pepino y tomate. Esta cartera de productos le permite aprovechar mejor la tierra, escalonar cosechas y responder a cambios de precios en el mercado.

En el negocio hortícola, depender de un solo producto puede elevar la exposición al clima, las plagas o caídas de precios. Por eso, muchos productores de Central avanzan hacia esquemas mixtos, donde una cosecha compensa a otra. El caso de Mayer refleja precisamente esa lógica empresarial aplicada a pequeña escala.

La operación diaria requiere además una importante cantidad de mano de obra. El productor indicó que actualmente trabajan cuatro personas en la finca, una señal del impacto laboral que generan estas explotaciones. Aunque no siempre tienen gran visibilidad, miles de pequeños establecimientos sostienen empleo rural y movimiento económico en comunidades cercanas.

Mayer también preside el comité San Isidro, integrado por 14 socios, todos vinculados a la producción agrícola. Según comentó, en la zona existe una participación creciente de familias que se dedican a hortalizas, alentadas por mejores oportunidades de comercialización y mayor demanda de productos frescos.

En ese punto, mencionó que programas de provisión de alimentos ayudaron a dinamizar especialmente la salida de tomate y pepino. Cuando existen compras institucionales o canales organizados de distribución, los productores logran mayor previsibilidad y pueden planificar siembras con menos incertidumbre.

Otro elemento valorado por el sector es el acceso a maquinaria compartida. Mayer explicó que un tractor administrado por la municipalidad puede ser solicitado por los productores cuando necesitan apoyo en labores específicas. Para fincas pequeñas, este tipo de asistencia reduce costos operativos y mejora los tiempos de trabajo.

La experiencia de Nueva Italia muestra cómo la horticultura puede convertirse en un negocio rentable cuando se combinan cercanía logística, organización comunitaria y producción intensiva. Con parcelas relativamente pequeñas, pero alto rendimiento por metro cuadrado, muchos agricultores encuentran una vía concreta para generar ingresos sostenidos.

Mientras el consumo de verduras frescas mantiene una demanda estable y el mercado valora cada vez más la provisión cercana, zonas productivas como Nueva Italia siguen ganando protagonismo. Detrás de cada caja que llega al Abasto hay una cadena silenciosa de trabajo, planificación y esfuerzo que mueve la economía local todos los días.

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