Este logro no solo representa un triunfo personal para Gatti, sino también un avance significativo para el squash en Paraguay. La disciplina, que históricamente ha sido menos reconocida en el país, ahora cuenta con una campeona panamericana que inspira a futuras generaciones. El Centro Nacional de Squash, sede de la competencia, se convirtió en el escenario de una victoria histórica que quedará grabada en la memoria colectiva del deporte nacional.
El camino hacia el oro de Gatti estuvo marcado por una serie de victorias contundentes. En las semifinales, superó a la mexicana Mariana Narváez con parciales de 12-10, 9-11, 11-2 y 11-8, asegurando su lugar en la final. Su rendimiento en cada partido evidenció una evolución constante y una preparación meticulosa bajo la guía de su entrenador, Esteban Casarino. Además, su participación en el Campeonato Panamericano Sub19 en Santiago de Chile 2024 y en el Campeonato Panamericano de Ecuador 2025, donde también se coronó campeona, consolidaron su posición como una de las jugadoras más prometedoras de la región.
La final ante Laura Silva fue un espectáculo de resistencia y estrategia. Ambas jugadoras demostraron habilidades técnicas y tácticas de alto nivel, pero fue Gatti quien logró mantener la calma en los momentos decisivos. El tercer set, con un marcador de 14-12, fue especialmente reñido, evidenciando la capacidad de la paraguaya para gestionar la presión y ejecutar jugadas clave en momentos críticos.
El apoyo del público fue un factor determinante en el desempeño de Gatti. La presencia de aficionados, incluyendo al presidente de la República, Santiago Peña, y al titular del Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez, en las gradas, añadió un componente emocional que impulsó a la atleta a dar lo mejor de sí misma. Este respaldo institucional y popular refleja el creciente interés y apoyo hacia el squash en Paraguay.
Fiorella Gatti demostró que, con dedicación, disciplina y pasión, los sueños pueden convertirse en realidad. Su victoria no solo es un triunfo personal, sino también un símbolo de esperanza y motivación para todos los jóvenes deportistas paraguayos. Con este oro panamericano, Gatti ha puesto al squash paraguayo en el mapa internacional, abriendo nuevas puertas y oportunidades para el crecimiento de la disciplina en el país.