Deuda en moneda local gana terreno en la región: Paraguay todavía rezagado, pero con señales de avance

(Por NL) Según un informe de Moody’s Ratings, los países emergentes de América Latina están apostando cada vez más por emitir deuda en moneda local como una estrategia para reducir su dependencia del financiamiento externo y ganar mayor estabilidad ante los shocks internacionales.

Esta tendencia responde a un escenario global más volátil, donde el acceso a los mercados externos puede encarecerse rápidamente, obligando a los gobiernos a buscar fuentes de financiamiento más previsibles dentro de sus propias economías.

El análisis destacó que el fortalecimiento de los mercados de deuda en moneda local permite amortiguar mejor las turbulencias financieras, especialmente cuando existe una base amplia de inversores nacionales, políticas macroeconómicas creíbles y disciplina fiscal. Estos elementos ayudan a estabilizar los rendimientos y la liquidez en momentos de tensión global, además de contener el costo del endeudamiento interno cuando la inflación se mantiene baja y estable.

En los últimos años, la región ha avanzado gradualmente en esta dirección. Moody’s señaló que la proporción mediana de deuda pública denominada en moneda local en América Latina aumentó alrededor de cinco puntos porcentuales desde 2016, ubicándose en torno al 50% y 55%. Este cambio refleja una mayor capacidad de los gobiernos para financiarse internamente y reducir su exposición a variaciones del tipo de cambio o a cambios bruscos en las condiciones financieras internacionales.

Algunos países han logrado consolidar este proceso con mayor rapidez. Chile, México, Uruguay y Costa Rica cuentan con mercados financieros más desarrollados, mayores niveles de ahorro doméstico y marcos fiscales y monetarios más confiables, lo que les permite emitir deuda local con mayor profundidad y liquidez. En estos casos, la estrategia de financiamiento interno se convierte en una herramienta clave para sostener la estabilidad macroeconómica y reducir la volatilidad.

Sin embargo, el informe advirtió que tener un mercado local desarrollado no garantiza automáticamente costos más bajos. Incluso economías grandes como Brasil o Colombia, que cuentan con amplias bases de inversores institucionales, enfrentan tasas de financiamiento internas elevadas cuando la credibilidad fiscal es débil o la transmisión de la política monetaria es limitada. Esto evidencia que la disciplina fiscal y la confianza en las políticas económicas siguen siendo determinantes para reducir el costo de la deuda.

Las economías más pequeñas, por su parte, enfrentan desafíos estructurales adicionales. Una base de ahorro limitada, mercados financieros poco profundos y una mayor dependencia de inversores externos dificultan el desarrollo del financiamiento en moneda local. Esta situación aumenta la exposición a shocks externos y obliga a los gobiernos a recurrir con mayor frecuencia al financiamiento internacional.

Paraguay se ubica dentro de este grupo de economías con menor profundidad financiera. Moody’s señala que el país presenta una participación relativamente baja de la deuda en moneda local, cercana al 15% del total, pese a contar con activos bancarios que representan alrededor del 72% del PIB. Esta combinación refleja que el sistema financiero aún tiene margen para profundizar su rol como fuente de financiamiento del Estado.

De acuerdo con datos del MEF, la deuda interna representa el 21% del total, frente al 76,7% en dólares.

No obstante, el informe también destaca señales positivas. Las recientes emisiones de bonos en guaraníes a largo plazo, junto con mejoras regulatorias, han contribuido a fortalecer la infraestructura del mercado local. Además, la posible inclusión de Paraguay en índices internacionales de bonos emergentes podría atraer nuevos inversores y mejorar la liquidez, impulsando el desarrollo del mercado doméstico.

El contexto macroeconómico también juega a favor. La inflación se mantiene relativamente anclada y el déficit fiscal muestra una trayectoria descendente, lo que refuerza la credibilidad de la política económica. Estos factores, combinados con el avance gradual del mercado local, apuntan a una transición hacia una estructura de financiamiento más diversificada y resiliente.

 Moody’s resaltó que el desafío para los países latinoamericanos será profundizar sus mercados financieros, ampliar la base de inversores institucionales y fortalecer la disciplina fiscal para consolidar este cambio estructural. Para Paraguay, el reto será aprovechar el actual contexto macroeconómico para seguir desarrollando el mercado local y disminuir gradualmente la dependencia del financiamiento externo.

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