Bruno Garelli, presidente del gremio, explicó que el crecimiento del hato bubalino se viene consolidando desde hace varios años. Según detalló, primero (en 2023) hubo un salto cercano al 20% y luego una suba anual de entre 10% y 15% (en 2024 y 2025), cifras que ubican al rubro entre los de mayor dinamismo dentro de la ganadería nacional. Para este año, el sector estima que podría alcanzarse nuevamente una expansión de hasta 20%, apalancada por una mayor cantidad de hembras jóvenes listas para ingresar a reproducción.
“El objetivo principal hoy es aumentar significativamente el hato bubalino en Paraguay”, afirmó Garelli. Para ello, el gremio trabaja en tres frentes: producción local, mejora reproductiva e importación de animales.
Uno de los anuncios más relevantes es que la llegada de búfalos en pie desde Argentina entró en su etapa final de gestión. De concretarse, será la primera carga de una serie que el sector prevé repetir para acelerar la expansión del stock nacional. “Una vez que se abra esa puerta, será cuestión de organizar carga tras carga”, sostuvo.
La decisión responde a una realidad de mercado: hoy existe más demanda que oferta, tanto en carne como en derivados lácteos. En otras palabras, el negocio ya encontró consumidores, pero necesita volumen para crecer.
El avance del búfalo también tiene una explicación productiva. Según Garelli, muchos establecimientos buscan alternativas para mejorar la rentabilidad en campos donde el vacuno enfrenta mayores limitaciones, especialmente en zonas de menor fertilidad o ambientes más complejos.
Allí aparece una de las principales ventajas competitivas de la especie: su rusticidad, adaptación y capacidad de desempeño en áreas donde otras categorías ganaderas presentan menores resultados.
El dirigente señaló, además, que el avance agrícola sobre tierras tradicionalmente ganaderas obligó a muchos productores a replantear sus modelos de negocio. En ese contexto, el búfalo emerge como una herramienta de reconversión productiva.
Industria láctea lista, pero sin volumen
Otro foco de crecimiento está en la leche de búfala. Paraguay ya cuenta con una industria láctea especializada que produce quesos y otros derivados premium, con estándares que, según el gremio, incluso podrían competir en mercados externos.
Sin embargo, todavía existe una barrera estructural: no hay suficiente materia prima para abastecer de forma continua al mercado interno y mucho menos para exportar. “El producto está listo en calidad; lo que falta es volumen”, resumió Garelli.
Eso genera quiebres de stock mensuales y consumidores que no siempre consiguen productos disponibles. Para un mercado gourmet y de valor agregado, el desafío ya no es validar la calidad, sino escalar la producción.
Para 2026, Apacribu mantendrá una agenda intensa. El calendario incluye remates en la Expo, jornadas técnicas, visitas de campo, conferencias internacionales y el quinto remate anual de búfalos, orientado a productores que quieran iniciar rodeos propios.
Además, el gremio trabaja en mejoramiento genético y en la incorporación de nuevas líneas raciales provenientes del exterior, con animales importados previamente desde Colombia que comenzarán a verse con más fuerza en los próximos años.
Con un mercado que demanda más carne, leche y derivados, el búfalo dejó de ser una rareza para convertirse en una apuesta concreta de negocio. Si logra resolver el faltante de escala, Paraguay podría estar frente a una nueva cadena pecuaria con amplio potencial de crecimiento.