Cuando uno pasa por las calles del centro, es imposible no fijarse en alguna de estas construcciones y pensar cómo sería si estuviera activa, viva… Esos mismos pensamientos llevaron a Mauricio Mangano a abrir Osteria Central, un bar instalado en la planta baja del Palacete 1880, sobre la calle Estrella casi Chile.
“Como sector privado, siempre vimos la posibilidad del centro. Independientemente de que se le dé o no la importancia que se merece, sigue siendo el centro histórico. Vas a otro país y el centro histórico es el lugar donde tienen que pasar las cosas”, dijo Mauricio Mangano.
Con ese pensamiento, Mangano se puso en contacto con los dueños y empezó a trabajar en la restauración, ambientación, diseño y concepto del bar. “Con todo el respeto del mundo, entramos a la casa, ya que tiene alrededor de 150 años y es probablemente uno de los palacetes que mejor cuidado está. Nos tomó dos años la preparación; arrancamos en noviembre de 2024”, recordó.
Su intención es contribuir a que la zona vuelva a ser un espacio agradable para caminar, disfrutar y compartir, sumando nuevas propuestas a lugares gastronómicos emblemáticos como El Bolsi y Lido Bar.
Las molduras, los pisos, las puertas y otros elementos arquitectónicos exigieron cuidados específicos. Incluso detalles aparentemente sencillos, como la reparación de las molduras exteriores y la instalación de toldos que no ocultaran los ornamentos originales, demandaron soluciones técnicas y varias instancias de trabajo.
Comer como en casa, con una propuesta más fresca
El concepto gastronómico se inspira en la experiencia de las hosterías italianas, donde la hospitalidad ocupa un lugar central y la comida tiene una dimensión que trasciende lo estrictamente culinario.
“A mí me gusta viajar mucho para comer y la hostería en Italia es como la casa de alguien en la que uno puede quedarse a dormir, si quiere, y donde el menú cambia todos los días. Entonces quise transmitir esa cercanía de casa”, mencionó.
Actualmente, la carta prioriza las minutas y las porciones pequeñas, con alternativas como empanadas, croquetas y tartas, además de platos que combinan sabores de la cocina paraguaya con una vuelta de tuerca contemporánea. Entre ellos se encuentran la sopa paraguaya y el chipa guasu. Igualmente, cuentan con opciones de hamburguesas, milanesas, tacos de vacío y asado a la olla. En cuanto a los postres, ofrecen dulce de batata con queso Paraguay.
La idea es ofrecer opciones para una pausa breve, sin necesidad de pedir un plato abundante ni convertir la visita en una experiencia rígida. “Queremos que puedas pasar, sentarte, comer algo, tomar algo y seguir con tu vida”, resumió.
La propuesta también se extiende a la coctelería, con tragos como Vermut Tonic, Tinto de Verano, Mimosa, Rosso Tonic y Tom Collins, elaborado con gin, limón, almíbar simple y soda. También ofrecen opciones clásicas como negroni y fernet, mientras que la selección de vinos busca incorporar nuevas variedades según la temporada. Para el verano, la intención es dar mayor protagonismo a los rosados y blancos, reservando otras opciones para los meses más fríos.
Entre los próximos pasos figura la apertura del servicio de almuerzos, una ampliación que permitirá acercar la propuesta a quienes transitan diariamente por la zona y diversificar los momentos de consumo. Por el momento, el local abre de miércoles a domingo, de 17:00 a 00:00.