La Red Summa, impulsada por la Fundación Saraki, actualmente agrupa a 55 empresas de distintos rubros comprometidas con generar entornos más inclusivos, tanto para colaboradores como para clientes.
Sol Montiel, directora de Desarrollo de la organización, explicó para InfoNegocios que esta red funciona como una plataforma de acompañamiento integral para las compañías. “Al formar parte, las empresas acceden a talleres, asesorías y expertos en inclusión y accesibilidad, lo que les permite avanzar de acuerdo a sus propias necesidades, ya sea en recursos humanos, comunicación o infraestructura”, señaló.
Uno de los ejes centrales es la inclusión laboral de personas con discapacidad. En ese sentido, la Fundación Saraki ya ha acompañado más de 300 procesos de inserción laboral desde su creación, mediante un modelo de “empleo con apoyo”. Este sistema contempla la intervención de facilitadores laborales que trabajan tanto con la persona contratada como con la empresa, asegurando una integración efectiva.
Montiebl subrayó que el mayor desafío suele estar en la primera contratación. “No porque sea difícil en sí, sino porque rompe barreras mentales. Muchas veces existen prejuicios o falta de información que generan temores en las empresas, pero una vez superada esa primera experiencia, el proceso se vuelve mucho más natural”, explicó.
Más allá del empleo, la inclusión se extiende a otros ámbitos dentro de las organizaciones. La accesibilidad física, por ejemplo, no solo beneficia a personas con discapacidad, sino también a adultos mayores o familias con niños. En paralelo, la comunicación inclusiva permite llegar a un público más amplio, mientras que la revisión de la cadena de valor impulsa prácticas responsables en proveedores y aliados.
En este camino, algunas empresas han logrado alcanzar niveles avanzados a través de certificaciones de excelencia inclusiva, que evalúan aspectos como cultura organizacional, accesibilidad, impacto comunitario y diversidad en la contratación. Actualmente, cinco empresas en Paraguay cuentan con este reconocimiento.
Otro factor clave es el impacto en el negocio. De acuerdo con Montiel, las propias empresas reportan mejoras en el clima laboral y en su posicionamiento frente a los consumidores. “Hoy el cliente no solo mira el precio, también quiere saber qué hay detrás de la marca. La inclusión suma valor y se convierte en un diferencial competitivo”, indicó.
Además, la diversidad dentro de los equipos aporta nuevas perspectivas que pueden traducirse en mejores decisiones y estrategias de mercado. Este cambio cultural, que inicialmente puede parecer desafiante, termina generando beneficios tangibles tanto en productividad como en reputación.
De cara a este año, uno de los principales objetivos de la Red Summa es fortalecer el trabajo colaborativo entre las empresas a través de un directorio que se reúne periódicamente para compartir experiencias y buenas prácticas. A esto se suma un desafío a nivel país: impulsar nuevamente una ley de incentivos fiscales para promover la contratación de personas con discapacidad en el sector privado.
Esta normativa ya había sido aprobada en el pasado, pero nunca llegó a reglamentarse y posteriormente fue derogada. Desde la Fundación Saraki, en conjunto con empresas y actores del sector público, se trabaja ahora en una nueva propuesta que permita reactivar este mecanismo.
Mientras tanto, el movimiento sigue creciendo de forma orgánica. Sin obligatoriedad legal, cada vez más empresas se suman por convicción, entendiendo que la inclusión no solo es una cuestión social, sino también una oportunidad de desarrollo.
En un contexto donde las nuevas generaciones valoran cada vez más el propósito de las marcas, iniciativas como la Red Summa muestran que apostar por la diversidad y la accesibilidad puede ser, al mismo tiempo, una decisión ética y una estrategia inteligente de negocio.