Invitado por Fundación TEXO en el marco del ciclo “Contar el Arte”, el especialista internacional habló sobre el futuro de las calles, la escala humana y la necesidad de diseñar ciudades donde las personas vuelvan a ser protagonistas. La actividad también formó parte de las celebraciones por los 10 años de la fundación.
Rueda, creador del concepto de urbanismo ecosistémico y del modelo de supermanzanas, puso como ejemplo un punto concreto de Asunción para explicar lo que considera un problema del crecimiento urbano actual.
“Vayan ustedes a pasear por Molas López y ahí verán la nueva ciudad. Eso no es ciudad. Eso es un desastre”, afirmó durante la conversación.
Según explicó, el problema no está solamente en la cantidad de edificios construidos, sino en lo que ocurre a nivel de calle.
“¿A quién se le ocurre plantar cinco pisos de aparcamiento sin actividad siquiera en la calle? ¿Un lugar desértico? No, desértico no, lleno de coches. En donde no hay vida humana”, cuestionó.
Para el especialista, una ciudad comienza a existir cuando tiene espacio público activo, con personas caminando, intercambiando y desarrollando actividades.
“Una ciudad empieza cuando hay espacio público. Y para que haya espacio público tiene que haber una masa crítica de actividades, de mezcla de usos, que permita que la atracción de un flujo importante de personas ocupando ese espacio le dé el carácter que se necesita”, explicó.
De ciudad de autos a ciudad de ciudadanos
Rueda sostuvo que muchas ciudades heredaron durante décadas un modelo urbano basado en el automóvil, donde las personas terminaron adaptándose a las calles en lugar de que las calles fueran diseñadas para ellas.
“Lo que se ha realizado hasta ahora no es precisamente generar espacio público. No es precisamente una ciudad para ser ciudadanos. Nos hace, en buena medida, conductores de carros”, señaló.
El urbanista planteó que Asunción, como otras ciudades del mundo, enfrenta el desafío de abandonar algunas lógicas del siglo XX y avanzar hacia un modelo urbano más sostenible.
“Yo creo que tendríamos que empezar a pensar y poner en el centro de la planificación a los ciudadanos, a las personas”, sostuvo.
Además, remarcó que el diseño urbano debe incorporar elementos de la naturaleza para enfrentar desafíos como el cambio climático.
“Nosotros que nos creemos tan listos y creemos que podemos independizarnos de las leyes de la naturaleza es lo que nos está llevando a este escenario de incertidumbres”, afirmó.
Más peatones, más actividad económica
Una de las ideas centrales de Rueda es que mejorar la calidad urbana no es un obstáculo para el desarrollo económico, sino una herramienta para impulsarlo.
El creador de las supermanzanas explicó que en las ciudades donde se aplicó este modelo se observó un aumento de la actividad comercial debido a una mayor circulación de personas.
“Cuando incrementamos la calidad urbana ello lleva aparejado un incremento de los flujos de personas que van a pie. Y son estas personas las que entran en los comercios”, expresó.
Según indicó, los proyectos desarrollados bajo este concepto lograron incrementos económicos relevantes: “se ha comprobado que en los proyectos que hemos desarrollado de supermanzanas al final se consigue que se incremente como mínimo un 15% la actividad económica”.
¿Qué son las supermanzanas?
El modelo creado por Rueda propone reorganizar varias manzanas tradicionales para reducir el tránsito de vehículos dentro de ellas y devolver espacio a peatones, ciclistas y actividades comunitarias. La propuesta fue aplicada inicialmente en Barcelona y luego estudiada en otras ciudades del mundo.
La visita del urbanista español dejó una pregunta abierta para Asunción: en una ciudad que crece en altura, ¿cómo lograr que también crezca en calidad de vida?