Artemis II regresa a la Tierra y abre la puerta al retorno del hombre a la Luna en 2028 con Artemis III

(Por TA) La misión Artemis II de la NASA representa uno de los hitos científicos y tecnológicos más significativos en la exploración espacial del siglo XXI. Lanzada el 1 de abril de 2026, esta misión marcó el regreso de astronautas humanos más allá de la órbita terrestre baja, hacia la Luna, después de más de cinco décadas desde el último vuelo tripulado lunar del programa Apolo en 1972.

Desde tiempos antiguos, la Luna llamó la atención de la humanidad por su brillo constante en el cielo nocturno, sus misterios geológicos y su potencial para desvelar claves sobre la historia del Sistema Solar y los orígenes de la vida en la Tierra. Su superficie conserva rastros de impactos cósmicos y procesos geológicos que pueden ofrecer información sobre la formación de planetas rocosos como el nuestro. Los científicos también la ven como un laboratorio natural y un paso estratégico para explorar destinos más lejanos, como Marte.

La última vez que seres humanos viajaron más allá de la órbita terrestre baja fue durante las misiones Apolo, con la última en 1972. Desde entonces, ningún astronauta pisó la Luna ni viajó tan lejos en el espacio profundo, hasta que Artemis II retomó ese legado.

Artemis II no solo simboliza el retorno de la presencia humana en las proximidades lunares, sino que además cumple funciones científicas críticas: probar sistemas de soporte vital, comunicaciones, control de trayectoria y capacidades integradas de la cápsula Orion y del cohete Space Launch System (SLS). Estas pruebas son esenciales para sentar las bases de futuras misiones, particularmente Artemis III, que planea aterrizar en la superficie lunar en 2028.

La tripulación, compuesta por cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—, completó un sobrevuelo lunar histórico, alcanzando distancias que superan a las de misiones anteriores como Apollo 13, y capturó imágenes inéditas de la cara oculta de la Luna.

Durante el sobrevuelo, la nave atravesó regiones del espacio donde la comunicación con la Tierra se interrumpió temporalmente, ofreciendo a la tripulación la oportunidad de observar directamente fenómenos como el Earthrise (el surgimiento de la Tierra sobre el horizonte lunar) y zonas geológicamente intrigantes como las cuencas Orientale y Hertzsprung. Estas observaciones aportan datos valiosos para comprender mejor la geología lunar y evaluar posibles zonas para futuras estaciones de investigación.

Ahora que la fase principal de aproximación y sobrevuelo lunar concluyó, Artemis II ya inició su retorno a la Tierra. Se espera que el regreso ocurra este viernes 10 de abril de 2026, tras una travesía total de casi 695.081 millas (más de 1.100.000 km), que incluye el trayecto hacia la Luna y el regreso.

Durante la reentrada en la atmósfera terrestre y el descenso final, los astronautas experimentarán velocidades extremas, alcanzando entre 1.300 y 1.400 millas por hora (mph) en su trayecto de retorno antes de amerizar en el océano Pacífico. Esta etapa no solo exige precisión técnica, sino que también representa un desafío físico para la tripulación, que pasó varios días en condiciones de microgravedad y exposición al entorno del espacio profundo.

La importancia de Artemis II trasciende el simple logro técnico de volver al espacio lunar: impulsa el conocimiento científico, fortalece la cooperación internacional en exploración espacial y abre la puerta a una nueva era en la que la presencia humana fuera de la Tierra podría convertirse en una realidad sostenible.

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