El propietario del lugar, Mario Guillén, explicó que el proyecto surgió a partir del deseo de innovar dentro del concepto de hospedaje rural. “Desde el inicio de la hacienda apostamos por crear experiencias únicas, no solo alojamientos. Con ‘El Nido del Bosque’ quisimos ir un paso más allá y diseñar un espacio que literalmente se sienta suspendido entre los árboles”, comentó.
Según Guillén, el equipo creativo trabajó cada detalle del proyecto para lograr una conexión directa entre el visitante y el entorno natural. El objetivo fue que el huésped no solo observe el paisaje, sino que lo viva de una manera más íntima y sensorial, en un ambiente que transmite calma y contemplación.
El nombre de la cabaña también responde a esa idea. Para el emprendedor, el concepto de “nido” refleja un espacio de refugio, descanso y protección dentro del bosque. La arquitectura refuerza esa sensación a través del uso predominante de madera, una estructura orgánica y amplias vistas hacia la serranía y el lago que rodean la propiedad.
Uno de los elementos más llamativos del alojamiento es la cama móvil que se desplaza hasta el balcón. Guillén relató que la idea surgió durante la etapa de diseño, cuando el equipo buscaba una forma diferente de disfrutar la habitación. El mecanismo permite literalmente dormir frente al paisaje y despertar con el amanecer del bosque sin levantarse de la cama.
“La intención fue crear una experiencia muy especial: sentir el aire fresco, escuchar los sonidos del bosque y contemplar el amanecer desde la cama”, explicó el propietario, quien destacó que el concepto apunta a sorprender al visitante y transformar la forma en que se disfruta una estadía en la naturaleza.
Además del sistema móvil, la cabaña incorpora otros elementos diferenciales. El diseño privilegia materiales naturales, iluminación cálida y una integración visual con el entorno. La ubicación estratégica dentro de la propiedad permite vistas abiertas hacia la serranía y el lago, lo que convierte cada momento dentro del espacio en una experiencia paisajística.
El emprendimiento recibe un público diverso. Según Guillén, muchas parejas eligen el lugar para escapadas románticas, mientras que familias completas también visitan la hacienda en busca de descanso. En los últimos meses, además, el proyecto empezó a captar el interés de turistas extranjeros que buscan propuestas diferentes dentro del turismo paraguayo.
La iniciativa forma parte de un proceso de crecimiento que la hacienda impulsó en los últimos tres años. Guillén recordó que el proyecto comenzó con las primeras cabañas, pero con el tiempo el equipo apostó por incorporar nuevas ideas de diseño y elevar la experiencia del visitante. En ese camino, “El Nido del Bosque” representa una evolución hacia propuestas más conceptuales y artísticas dentro del turismo de naturaleza.
En cuanto a los precios, la tarifa del nuevo alojamiento arranca desde G. 1.450.000 por noche para dos personas durante la semana, aunque puede variar según el día. La hacienda también ofrece otras opciones de hospedaje desde G. 600.000, todas con el mismo enfoque en calidad y experiencia que caracteriza al emprendimiento.