El Escondido propone tirolesa, rápel, paintball y camping en 32 ha de Caacupé

En Caacupé se encuentra El Escondido, y es por su ubicación que tienen clientes fieles, aseguran los encargados de este establecimiento que dispone de 32 hectáreas, para acampar y realizar diversas actividades, entre las que se destacan los denominados deportes extremos.

 

El Escondido inicialmente se habilitó como posada turística, camping y para pasar el día. Luego se sumaron las actividades de eco-aventura y paseo a caballo. Los turistas pueden utilizar las comodidades como parrillas, piletitas, baños, si acampan o pasan el día”, manifestó María Liz Saldívar, administradora del local.

Para los visitantes que deseen hospedarse, El Escondido cuenta con tres habitaciones grupales y tres matrimoniales. Son dormitorios tipo posada, con aire acondicionado, ventilador, tv y baño. Además, disponen de una cabaña con vista panorámica.

Respecto a las posibilidades de estar más en contacto con la naturaleza, los visitantes que así lo elijan, pueden acampar en la zona que prefieran ubicarse, a lo largo y ancho de una extensión de 32 hectáreas que conforma el sitio vacacional.

El predio cuenta con diversas opciones de entretenimiento, como por ejemplo, jugar al paintball o utilizar dos tirolesas, una de 600 metros de longitud y otra de 100 metros. También está disponible el rápel o sistema de descenso por superficies verticales, utilizando técnicas de cuerdas, y el tiro al blanco.

“En invierno tuvimos un auge de visitas para la zona de camping con fogata y peña. La expectativa para el inicio de temporada de primavera es alta, ya que el clima más agradable y el cambio de horario ayudan a disfrutar más del día. Para el inicio del verano estamos preparando actividades al aire libre para toda la familia”, explicó Saldívar.

Con relación a la gastronomía, El Escondido ofrece servicios de comidas, distribuidas en desayuno, almuerzo, cena; además de ventas de minutas y bebidas en general. Incluso, los turistas pueden acceder a la posada con sus alimentos y consumirlos dentro de las instalaciones.

Por último, para la realización de eventos empresariales, charlas o presentaciones, existe un salón cerrado y climatizado con todas las comodidades para estas actividades, según Saldívar.

 

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(Por SR) La miel orgánica producida en el departamento de Ñeembucú comienza a posicionarse como un producto con valor agregado dentro del mercado nacional, con proyección incluso hacia nichos internacionales. Bajo la marca El Carrizal, el emprendimiento liderado por el apicultor Atilio Benítez avanza en su consolidación comercial, apoyado en certificaciones, alianzas estratégicas y una producción diferenciada basada en criterios orgánicos. “Nuestra miel orgánica ya empieza a ser reconocida tanto a nivel nacional como internacional”, destacó el productor al referirse al crecimiento del proyecto.