Según Amílcar Guillén, director de Proyectos Estratégicos del MOPC, esta obra forma parte del Proyecto de Resiliencia Urbana, una iniciativa que busca transformar uno de los sectores más vulnerables de la capital y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades de desarrollo. “La costanera en sí ya está terminada a nivel vial. Lo que estamos haciendo ahora es el soterramiento de la línea de alta tensión, porque esa infraestructura impedía avanzar con soluciones urbanas dentro de la franja costera”, explicó Guillén.
Durante años, la presencia de torres y líneas de alta tensión representó una barrera para el desarrollo urbano de esta zona de la ciudad. Además de su impacto visual y ambiental, limitaba la posibilidad de ejecutar proyectos de vivienda o equipamientos urbanos en el área. Con el soterramiento de esta infraestructura eléctrica, el Estado busca liberar un corredor estratégico de la ciudad, abriendo paso a nuevos proyectos urbanos. “De alguna manera, esto nos permite viabilizar el proyecto más importante dentro del marco de resiliencia urbana, que es el Distrito Eco Inclusivo”, señaló el funcionario.
El Distrito Eco Inclusivo se proyecta como un nuevo barrio modelo de aproximadamente 30 hectáreas, que busca resolver uno de los principales desafíos sociales de la capital: la situación de miles de familias que viven en los bañados y que son afectadas frecuentemente por las crecidas del río Paraguay. La iniciativa contempla soluciones habitacionales definitivas para familias vulnerables, trasladándolas a zonas no inundables y dotándolas de infraestructura básica.
El plan incluye la construcción de redes de agua potable, desagüe cloacal y pluvial, alumbrado público, calles, veredas y áreas verdes, además de equipamientos sociales que permitan mejorar la calidad de vida de los habitantes. “Estamos planteando una reconversión urbana completa. Queremos trasladar a las familias que hoy están en situación precaria hacia zonas seguras y dotarlas de toda la infraestructura necesaria para tener condiciones de habitabilidad adecuadas”, explicó Guillén.
Además de las viviendas, el proyecto prevé la instalación de centros de primera infancia y otros servicios sociales orientados a fortalecer el desarrollo comunitario. La transformación de esta franja de la ciudad se sustenta en una inversión significativa. “El proyecto vinculado al Distrito Eco Inclusivo es parte del componente principal de este programa, que hoy ronda los US$ 50 millones, pero que también permitirá generar nuevos espacios para la ciudad dentro del programa general de resiliencia urbana que alcanza los US$ 105 millones”, detalló Guillén.
“Estamos afinando los detalles del proceso licitatorio para comenzar con la primera fase del proyecto”, agregó.
Más allá de su impacto social, el proyecto también busca generar un efecto multiplicador en el desarrollo económico y urbano de la capital. La intervención en la franja costera se articula con otras iniciativas que el Gobierno impulsa en la zona, como la reconversión del puerto de Asunción, la construcción de las nuevas oficinas de Gobierno y la revitalización del Parque Caballero.
“Nosotros creemos que eso va a ser un espacio gastronómico y de servicios que está alineado también con la puesta en operación de las oficinas de gobierno, en las que estamos con una inversión de casi US$ 30 millones. Están próximas a terminarse y estamos a punto de entrar en la etapa de las primeras mudanzas”, mencionó Amílcar.
Según Guillén, estos proyectos forman parte de una visión integral que busca transformar el eje costero de la capital en un nuevo centro urbano, turístico y económico. “Desde la reconversión del puerto hasta el desarrollo del Distrito Eco Inclusivo, todo forma parte de un mismo eje de desarrollo. Creemos que esta zona puede convertirse en un nuevo polo urbano para la ciudad”, explicó.
“Creemos que puede convertirse en una especie de Puerto Madero de Asunción, un espacio gastronómico, turístico y de servicios que atraiga tanto a ciudadanos como a visitantes extranjeros”, afirmó.