El río Paraguay comenzó a bajar de manera gradual, siguiendo el comportamiento habitual de esta época del año, pero el escenario todavía no representa una amenaza para la navegación comercial. Mientras el sector monitorea la velocidad de la bajante, el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym) mantiene una expectativa positiva y apunta a cerrar el año con 28 millones de toneladas movilizadas.
Bernd Gunther, presidente de Cafym, explicó para InfoNegocios que actualmente las condiciones de navegabilidad continúan dentro de parámetros normales y que no se registran restricciones que obliguen a detener embarcaciones.
“Es normal que ahora en agosto empiece a descender el río gradualmente”, señaló. La principal variable que seguirá de cerca el sector será la velocidad del descenso, ya que una reducción sostenida de entre 3 y 5 centímetros por día comenzaría a generar preocupación.
Los registros recientes muestran una caída de unos 10 centímetros en el nivel del río en el norte del país durante las últimas dos semanas. En Bahía Negra, el nivel se ubica en 4,02 metros; en Fuerte Olimpo llega a 4,12 metros, mientras que en la zona del puente de la Bioceánica, en Isla Margarita, alcanza 3,19 metros.
Pese a esta tendencia, Gunther remarcó que el río todavía se encuentra lejos de una situación crítica. La resolución vigente mantiene el calado por encima de los 10 pies, permitiendo que la actividad continúe con normalidad.
El comportamiento del río no es, por ahora, el principal factor que condiciona las perspectivas del sector. El movimiento de cargas viene mostrando una dinámica positiva y permite a los armadores proyectar un crecimiento respecto al volumen movilizado.
“Así como vamos tendremos que volver a superar las 25 millones de toneladas. Estamos apuntando a 28 millones este año”, afirmó Gunther.
Uno de los motores de este crecimiento es el incremento de las cargas de mineral de hierro, que vienen descendiendo de manera sostenida por la hidrovía y aprovechan las condiciones actuales de navegabilidad.
Para el titular de Cafym, el año “pinta de ser bueno”, aunque el resultado final dependerá en buena medida de lo que ocurra durante el tercer y cuarto trimestre, cuando tradicionalmente los niveles del río comienzan a disminuir con mayor incidencia.
El objetivo de alcanzar 28 millones de toneladas adquiere relevancia para el negocio logístico, considerando el peso que tiene el transporte fluvial en el movimiento de cargas de exportación e importación y en la conexión de Paraguay con los mercados regionales.
La draga entra en escena
En paralelo al monitoreo de los niveles del río, el sector prepara una nueva herramienta para sostener la navegabilidad. Se trata de la draga donada por Japón, cuya inauguración está prevista para la próxima semana en Puerto Asunción, en el marco de la visita oficial del Príncipe del Japón.
Según Gunther, el equipo debería comenzar a operar en septiembre. Actualmente se están afinando los aspectos relacionados con su utilización y la metodología de trabajo para aprovechar al máximo su capacidad.
“Hay que buscar el mejor uso para que ya produzca”, sostuvo el presidente de Cafym, quien participó recientemente de una reunión con el presidente Santiago Peña y representantes de Transporte Fluvial Paraguayo S.A.C.I. para analizar el alcance operativo de la nueva maquinaria.
La incorporación de la draga apunta a reforzar las tareas de mantenimiento de la vía navegable y llega en un momento en que el sector busca anticiparse a los desafíos que pueden generar los cambios en los niveles del río.
Respecto a la eventual influencia de El Niño sobre la disponibilidad de agua, Gunther sostuvo que no existe una relación directa que permita anticipar el comportamiento de la navegabilidad únicamente a partir de este fenómeno climático.
Por ahora, el escenario combina un descenso estacional del río con niveles todavía normales y un flujo creciente de cargas. El desafío para los armadores será que la bajante avance a un ritmo gradual y no acelerado durante los próximos meses.
Con 28 millones de toneladas como meta, más mineral de hierro circulando y una nueva draga que comenzará a trabajar en septiembre, el sector fluvial encara el segundo semestre con una premisa clara: mantener navegable la principal vía logística del país mientras el río comienza, como es habitual, a perder centímetros.