Durante una extensa y profunda conversación en el podcast coproducido por Radio 1000 e InfoNegocios, Marcelo Toyotoshi, presidente del Grupo Toyotoshi, se permitió mirar hacia atrás, revisar decisiones, reconocer errores y, sobre todo, reflexionar sobre el Paraguay que fue, el que es y el que todavía puede ser.
“Tengo 60 años cumplidos recientemente, así que tengo un poco de historia”, dice al comenzar, y su relato se remonta a un Paraguay muy distinto al actual: el de finales de los años 60, cuando llegó al país junto a su familia. “Era un país tranquilo, sin tránsito, donde uno podía jugar en la calle, andar en bicicleta por toda Asunción y no pasaba nada”, recuerda con nostalgia.
Esa infancia marcada por la cercanía familiar y la libertad fue el cimiento de una vida atravesada por el sentido de responsabilidad. Como hijo mayor, Marcelo asumió desde temprano el rol de acompañar a su padre y, algún día, continuar su legado. Estudió Economía en Boston College, con una especialización menor en computación, y realizó una pasantía en Toyota, en Los Ángeles. Nunca dudó en volver. “Jamás se me cruzó por la cabeza quedarme fuera. Para mí siempre fue volver a Paraguay y continuar el trabajo de mi padre”.
Ese regreso fue anticipado. Los desafíos del negocio familiar exigían su presencia. Con el tiempo, las responsabilidades crecieron hasta que, cerca de los 40 años, asumió como presidente del grupo. “Era muy joven, pero siempre tuve el acompañamiento de mi padre. Hablábamos todos los días. Mi mejor escuela”.
De esa relación heredó uno de los principios que hoy rigen al Grupo Toyotoshi: la confianza. “La confianza no se crea en un segundo. Se construye con el tiempo, pero se puede perder en un instante. El dinero se puede recuperar; la confianza, muchas veces no”. A partir de esa premisa, Marcelo explica la lógica de los cuatro pilares que guían cada decisión: clientes, colaboradores, sociedad y accionistas. “Queremos ser la mejor empresa para los cuatro”.
Esa mirada integral fue esencial en uno de los hitos menos conocidos, pero más transformadores para el país: la llegada de la industria autopartista japonesa a Paraguay. Toyotoshi relata cómo su padre, como embajador paraguayo en Japón, fue determinante para atraer inversiones como Fujikura, Yazaki Paraguay y Sumidenso. “Les trajimos a ver nuestra fábrica de asientos de cuero. No podían creer los niveles de calidad, el ausentismo casi cero, los errores inexistentes. Se quedaron una semana revisando todo”.
El resultado fue histórico: más de 10.000 puestos de trabajo, transferencia de conocimiento, profesionalización y una nueva vidriera para el país. “El impacto del buen trabajo de un equipo terminó generando empleo para miles de compatriotas. Ese es el verdadero sentido”.
Marcelo insiste en que Paraguay todavía es poco conocido en el mundo. Por eso defiende la visibilidad internacional, la marca país, los eventos globales y los embajadores culturales y deportivos. “Si no salimos a mostrarnos, nadie va a venir”. El Rally Mundial, la Fórmula 2 y artistas como Berta Rojas, todo suma para que el país sea conocido.
Sin embargo, su reflexión más íntima aparece al hablar de 2019: un año récord en ventas y resultados, pero también uno de los más duros a nivel personal. “Era la persona más infeliz. La empresa tenía éxito, pero la cultura no era la que yo quería”. Ese quiebre lo llevó a un profundo proceso de transformación personal y organizacional. “El día que acepté que yo era parte del problema, pude empezar a cambiar la realidad”.
El resultado fue contundente: el clima laboral pasó de 63% a 98% en Great Place to Work. “Hoy sí me siento cómodo con la empresa que voy a entregar a la siguiente generación”.
Para Toyotoshi, el futuro de Paraguay pasa por un punto central: la educación. “Un país educado tiene trabajo, tiene salud y tiene oportunidades”. No es casual que recuerde el colegio japonés-paraguayo fundado por su padre como una apuesta estratégica de largo plazo.
Cuando se le pregunta por la felicidad, responde con gratitud: por su familia, su esposa Verónica, su salud y su trabajo. “El agradecimiento está muy ligado a la felicidad. Si pensamos más en lo que tenemos que en lo que nos falta, vamos a ser mucho más felices”.
Y deja un mensaje final para emprendedores y jóvenes, basado en resiliencia, paciencia y honestidad con uno mismo. “El camino difícil suele ser el correcto. Hay que mirarse al espejo y preguntarse qué tengo que cambiar yo”.
Porque, como repite a lo largo de la conversación, Paraguay es la casa. Y si queremos que esté limpia, ordenada y llena de oportunidades, primero tenemos que hacernos cargo.