Diego Herrera, especialista en la División de Conectividad, Mercados y Finanzas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destacó que Paraguay forma parte actualmente del grupo de países de América Latina y el Caribe que cuentan con sistemas interoperables de pagos inmediatos de bajo valor.
“Hemos identificado al Paraguay como uno de los países que tiene sistemas de pagos interoperables de bajo valor instantáneos, y para nosotros este es un tema crucial”, señaló.
Según explicó, el país se encuentra entre un grupo de 10 mercados que están marcando el camino regional en este proceso.
“Hace cuatro años no estaba Paraguay, hoy está. Lo consideramos un sistema de pagos de bajo valor instantáneo, creemos que van en el camino correcto y creemos que esto es un logro de país”, sostuvo Herrera.
Los pagos digitales también impactan en la economía
Además de la comodidad para los usuarios, Herrera remarcó que el desarrollo de los pagos digitales tiene efectos que trascienden el sistema financiero.
Según los datos presentados durante su exposición, un incremento del 1% en los pagos digitales se asocia con un aumento de 0,10 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB per cápita, una reducción de 0,06 puntos porcentuales en el empleo informal y un incremento de 0,07 puntos porcentuales en la cantidad de adultos con acceso a servicios financieros.
El BID denomina a este proceso “círculo virtuoso de la formalización”.
La lógica es que los pagos digitales permiten generar historial, ampliar el acceso a otros productos financieros, mejorar la productividad y facilitar una mayor formalización de la economía.
Herrera también destacó el papel del teléfono celular como herramienta para acelerar esta transformación, considerando la elevada penetración móvil que existe en América Latina.
La interoperabilidad como condición central
Uno de los conceptos más repetidos durante la exposición fue la interoperabilidad.
Para Herrera, permitir que diferentes entidades, plataformas y proveedores puedan operar dentro de un mismo ecosistema resulta fundamental para generar mayor uso, incrementar la competencia y evitar mercados demasiado cerrados.
“La palabra clave es interoperabilidad”, afirmó.
No alcanza con contar con herramientas como códigos QR, alias o transferencias instantáneas si estas no son ampliamente utilizadas por los consumidores.
“De nada sirve tener el código QR si nadie lo va a utilizar. De nada sirve tener alias si nadie lo va a utilizar”, sostuvo.
La experiencia del usuario, por lo tanto, aparece como otro de los elementos fundamentales para medir el verdadero éxito de un sistema de pagos.
Paraguay todavía tiene espacio para avanzar
Herrera señaló que Paraguay se encuentra relativamente bien posicionado en materia de pagos frente a otros países de la región y destacó los avances en interoperabilidad y reconocimiento de nuevos actores. A nivel regional, remarcó además la importancia de contar con marcos actualizados de protección de datos y fortalecer las capacidades institucionales para acompañar la evolución de los sistemas de pagos.
Desde el BID consideran especialmente importante que actores como iniciadores de pagos, gateways y agregadores puedan operar dentro del ecosistema, debido a que aumentan la competencia y permiten distribuir mejor la carga operativa del sistema.
¿Qué hace exitoso a un sistema de pagos inmediatos?
Guillermo Galicia, especialista del sector financiero del Banco Mundial, planteó que el éxito de un sistema de pagos inmediatos no debería medirse únicamente por la cantidad de transacciones.
Entre las variables que propone observar aparecen el alcance, para determinar qué segmentos de la población utilizan el sistema; la profundidad, vinculada con la cantidad de casos de uso disponibles; la confianza, asociada a la resiliencia, la ciberseguridad y el fraude; y la sostenibilidad, relacionada con la capacidad de financiar infraestructura, innovación y seguridad a largo plazo.
Para Galicia, una de las primeras condiciones de éxito consiste en identificar claramente qué problema de política pública o de mercado se busca resolver.
Puede tratarse de costos, eficiencia, integración o inclusión financiera.
A partir de allí, considera necesario construir un diseño centrado en el usuario, acompañado por interoperabilidad, incentivos adecuados para los participantes, infraestructura segura y un marco regulatorio capaz de sostener el crecimiento del sistema.
El usuario debe encontrar valor
Desde la perspectiva del Banco Mundial, una infraestructura técnicamente avanzada no garantiza por sí sola que las personas la utilicen.
El usuario no elige una infraestructura de pagos, sino un servicio que le resulte útil, sencillo y confiable.
Por eso, entre los elementos relevantes aparecen la integración con aplicaciones bancarias ya existentes, la confirmación inmediata de las operaciones, una marca reconocible y el desarrollo progresivo de distintos casos de uso.
Las transferencias entre personas pueden funcionar como punto de entrada, pero los sistemas más avanzados tienden a extenderse hacia comercio electrónico, transporte, pagos gubernamentales y otras operaciones.
Paraguay, señaló Galicia, ya cuenta con una marca común a través del Sistema de Pagos Instantáneos (SIP), elemento que consideró favorable dentro de esa construcción.
Más participantes y menos barreras
Otro de los factores mencionados por Galicia es la necesidad de facilitar la participación de distintos actores dentro del ecosistema.
Esto implica reducir costos de adopción para entidades pequeñas, permitir un acceso regulado pero amplio y generar incentivos económicos que hagan sostenible la participación.
El objetivo es evitar que los sistemas de pagos inmediatos terminen reforzando estructuras demasiado concentradas.
Para ello, las reglas deben permitir que bancos, fintech y otros proveedores puedan integrarse, siempre bajo controles de riesgo proporcionales a su tamaño y características.
Seguridad y fraude, el nuevo frente
A medida que crecen los pagos inmediatos, también aumenta la importancia de la seguridad.
La confianza depende de que el sistema funcione de manera efectiva las 24 horas, tenga capacidad de respuesta frente a fallas y pueda enfrentar amenazas de ciberseguridad y fraude.
Además, Galicia destacó que algunos países comenzaron a discutir cómo distribuir la responsabilidad frente a fraudes entre las diferentes instituciones involucradas.
Citó experiencias de Reino Unido, Europa y Singapur, donde se analizan esquemas en los que no solamente las entidades financieras pueden tener responsabilidades, sino también empresas de telecomunicaciones y, eventualmente, plataformas digitales cuando intervienen en operaciones fraudulentas o intentos de phishing.