Este fue uno de los ejes del conversatorio Paraguay en el tablero: oportunidades y desafíos estratégicos, realizado durante el Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad 2026 de la ADEC, donde representantes del sector público insistieron en que el desarrollo del país dependerá de una articulación mucho más profunda entre el Estado y el sector privado.
El debate giró en torno al nuevo Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2050, una hoja de ruta impulsada por el Ministerio de Economía y Finanzas que busca ordenar las políticas públicas con una visión de 25 años y orientar las inversiones hacia sectores estratégicos.
Marcelo Amarilla, director general de Planificación del Viceministerio de Economía y Planificación, detalló que el nuevo plan nace tras una revisión completa del antiguo PND 2030 y bajo una nueva estructura institucional surgida luego de la fusión entre la Secretaría Técnica de Planificación y el Ministerio de Hacienda.
La lógica detrás del Paraguay 2050 apunta a dejar atrás la idea de que el desarrollo depende exclusivamente del sector público. Desde el Gobierno sostienen que el crecimiento económico y las transformaciones estructurales solo serán posibles con una participación activa del empresariado.
“No queremos esperar al 2050 para desarrollarnos. El sector privado es un jugador clave, el que nos tiene que ayudar a meter los goles”, sostuvo Amarilla.
El plan se organiza sobre cuatro grandes pilares: desarrollo humano, infraestructura e innovación, sostenibilidad ambiental y fortalecimiento institucional. Y en todos ellos, el sector privado aparece como un actor central.
Cuando se habla de capital humano, por ejemplo, la discusión involucra generación de empleo, capacitación y formación técnica. En infraestructura, el foco está puesto en logística, conectividad física y digital, desarrollo financiero y competitividad.
“El plan también funciona como una señal para las empresas porque muestra dónde el país necesita crecer, dónde se concentrará la inversión pública y cuáles son las brechas que todavía necesitan ser cubiertas”, explicó.
La intención es que el Paraguay 2050 no quede únicamente como un documento, sino que sirva como referencia para las decisiones empresariales, inversiones privadas y proyectos regionales.
Una mayor visibilidad internacional
Sobre este mismo tema, Eduardo Gustale Gill, viceministro de la Red de Inversiones y Exportaciones, aseguró que Paraguay atraviesa actualmente una etapa de fuerte interés internacional.
“Hoy tenemos más de US$ 1.000 millones en inversión extranjera directa y estamos camino a superar nuevamente esa cifra”, señaló.
El dato cobra relevancia considerando que, durante la década previa al 2023, Paraguay promediaba alrededor de US$ 300 millones anuales de inversión extranjera.
Además del crecimiento en inversiones, el país también registra un aumento importante en exportaciones. Según Gustale Gill, el último informe refleja un crecimiento del 14,6% en las exportaciones.
“Paraguay hoy llega al mundo no solamente con carne o soja. Estamos viendo una diversificación importante y el sector manufacturero ya empieza a acercarse mucho al agro en participación exportadora”, afirmó.
El fenómeno no se limita únicamente a la región. En los últimos meses Rediex recibió delegaciones empresariales provenientes de Uzbekistán, Singapur, Taiwán, Brasil y Argentina interesadas en explorar oportunidades de inversión, energía, industria y comercio.
Alineados a los estándares internacionales
Para el Gobierno, este nuevo escenario obliga también a elevar estándares de competitividad y calidad.
El acuerdo Unión Europea-Mercosur, por ejemplo, aparece como una oportunidad, pero también como una presión para que las empresas paraguayas mejoren procesos productivos, calidad y capacidad exportadora.
“Exportar obliga a mejorar productos, packaging, procesos y estándares. Eso también termina beneficiando al mercado local”, explicó el viceministro.
En ese contexto, desde la Rediex impulsan programas como Paraguay Exporta Más, orientado a preparar nuevas empresas paraguayas para exportar.
El desafío no pasa solamente por captar inversiones o aumentar exportaciones. Tanto Amarilla como Gustale coincidieron en que el verdadero reto será sostener una agenda de reformas de largo plazo.
“El plan va a necesitar muchas reformas difíciles, con componentes técnicos y sociales importantes. Y ahí el acompañamiento del sector privado será fundamental”, advirtió Gustale Gill.
La discusión de fondo es cómo convertir el actual momento económico de Paraguay en un proceso de desarrollo sostenido que logre reducir brechas, aumentar productividad y generar mayor valor agregado.
El Paraguay 2050 busca precisamente ordenar esa visión de largo plazo. Pero desde el propio Gobierno reconocen que el resultado dependerá de qué tan alineados logren trabajar el Estado, las empresas y la sociedad civil durante los próximos años.