El debate se dio en el panel Financiamiento e inversión: el próximo salto del mercado inmobiliario, donde se proyectó que el 60% de los compradores priorizará la adquisición de una vivienda para uso propio, mientras que el 40% restante se orientará a la inversión.
“Se vienen cambios de hábito, con cuestiones generacionales y con desafíos de infraestructura. Hay un conjunto de factores que van más allá de comprar para luego alquilar”, sostuvo Federico Arana, director de Banca Mayorista de Itaú Paraguay.
En entrevista con InfoNegocios, el ejecutivo proyectó además un cambio en la estructura del mercado: “Desde mi perspectiva, va a suceder eso: como mínimo, el 60% querrá vivir en la propiedad y el 40% la comprará para alquilar. La balanza se va a invertir completamente”, afirmó.
En el plano del financiamiento, el gerente general de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), Fernando Lugo López, destacó la evolución del crédito habitacional en el país y el rol de la banca de desarrollo en el crecimiento del sector.
“Realmente el crecimiento ha sido exponencial. Ni siquiera hace falta mirar los números; basta con salir a la calle y ver cómo se ha expandido el sector inmobiliario”, señaló en conversación con nuestro diario.
En esa línea, agregó que la institución ha contribuido tanto de forma directa como indirecta: “No solamente con financiamiento para personas que buscan una vivienda, sino también mostrando el camino para que las intermediarias financieras desarrollen su propia oferta”.
Lugo López también remarcó las nuevas herramientas del sistema: “Hemos incorporado un nuevo segmento en Che Róga Porã 3.0 para familias con ingresos superiores a seis salarios mínimos”, además de fortalecer líneas para desarrolladores a través de programas como Prodesi.
Desde la mirada del mercado de capitales, los disertantes coincidieron en que Paraguay atraviesa una etapa temprana de desarrollo, especialmente en instrumentos como fideicomisos y fondos inmobiliarios.
“Tenemos que seguir definiendo qué visión de mercado de capitales queremos: si una alineada a los negocios locales o una mucho más internacional”, planteó uno de los panelistas.
En esa línea, advirtió que el principal desafío es cultural y operativo: “Todavía existe mucho temor sobre las implicancias de un fideicomiso. Y eso se resuelve con planificación”.
Otro de los puntos centrales fue el rol del fiduciario dentro de los proyectos.
“El fiduciario ejecuta el contrato: lo que está en el contrato se puede hacer; lo que no está, no se puede hacer”, explicó, al señalar que muchas fricciones en el sector responden a una estructuración inicial deficiente de los proyectos.
En cuanto al financiamiento, también se destacó que las fricciones operativas no constituyen el principal obstáculo para el crédito.
“No vemos que el costo de los registros sea un factor determinante para tomar una decisión. Lo que sí incide es la velocidad con la que se formaliza la garantía”, explicó Arana.
Desde esa perspectiva, agregó que el sistema financiero busca flexibilidad, pero basada en la calidad del deudor: “Nos preguntamos si tiene auditoría de primer nivel, gobierno corporativo y planificación sucesoria. No es solo el número; es la calidad del deudor”.
El consenso general del panel apuntó a que el crecimiento del sector inmobiliario en Paraguay dependerá de factores estructurales.
“Invertir en infraestructura es determinante: saneamiento, rutas y ordenamiento urbano. Eso mejora el valor del metro cuadrado”, señaló uno de los disertantes.
A esto se sumó la necesidad de avanzar en educación financiera e institucionalidad.
“Necesitamos una generación con conocimientos financieros, que entienda mejor cómo funciona el sistema”, sostuvo Lugo López, al tiempo que remarcó la importancia de contar con un sistema judicial más sólido para garantizar reglas claras.
“El capital privado necesita reglas claras y protección institucional”, se concluyó en un cierre donde todos los participantes coincidieron en que el país cuenta con los vehículos y los actores necesarios, pero aún debe profundizar su madurez financiera.
El panel cerró con una visión compartida: el mercado inmobiliario paraguayo se encuentra en transición, con una base de crecimiento sólida, pero con el desafío de sofisticar su estructura financiera para dar el próximo salto.