Rodrigo Rojas: “Estamos en una nueva etapa y un nuevo periodo de desarrollo del mercado de capitales”

El mercado bursátil paraguayo experimentó un crecimiento moderado en los primeros tres meses del 2026, pero con señales estructurales que van más allá del volumen negociado. En total, entre enero y marzo se negociaron más de US$ 2.060 millones, lo que representa un crecimiento del 3% respecto al mismo periodo del año anterior. A su vez, se cumplieron tres meses de la implementación de la tecnología Nasdaq, marcando un paso clave hacia la modernización e interconexión de la Bolsa.

Rodrigo Rojas, gerente general de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA).

Rodrigo Rojas, gerente general de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA), definió el arranque del año como “muy positivo”, no solo por el desempeño en términos de negociación, sino por el salto en infraestructura que marca un antes y un después para el sector.

En términos de volumen, el trimestre estuvo impulsado principalmente por un inicio dinámico. Enero y febrero registraron niveles elevados de negociación, mientras que marzo mostró una desaceleración que terminó moderando el resultado final.

Sin embargo, el dato más relevante no estuvo necesariamente en el volumen, sino en su composición. La desaceleración de marzo respondió, según Rojas, a un menor registro de emisiones en el mercado primario —que había sido particularmente activo en los dos primeros meses del año— y a una leve caída en operaciones del mercado secundario, especialmente en reportos.

Este comportamiento vuelve a poner sobre la mesa una de las principales características —y desafíos— del mercado local: la predominancia de las negociaciones en el mercado secundario y de instrumentos de renta fija. De acuerdo con el informe de la BVA, en marzo el 13,3% de las operaciones fueron primarias, mientras que el 86,7% correspondieron al mercado secundario.

Un mercado que crece, pero aún concentrado

A diferencia de otros mercados más desarrollados, el paraguayo sigue teniendo a la renta fija como protagonista casi excluyente. Bonos del Tesoro y otros instrumentos de deuda lideran tanto la oferta como la demanda, con emisiones que, según la BVA, son rápidamente absorbidas por los inversionistas.

Esta dinámica responde en parte a la estructura del propio mercado, donde el perfil del inversor —más conservador en términos generales— encuentra en estos instrumentos una combinación de rendimiento y previsibilidad.

“El mercado es bastante democrático en términos de ofrecer distintos tipos de títulos según el perfil de riesgo del inversor”, explicó Rojas, al tiempo que destacó que cada participante construye su cartera en función de su tolerancia al riesgo y expectativas de retorno.

No obstante, el desafío sigue siendo el desarrollo del mercado de renta variable. Actualmente, el volumen de negociación de acciones es marginal y está concentrado en pocas empresas, principalmente del sector financiero, lo que limita la profundidad y diversificación del mercado.

Nasdaq y un cambio de era

Más allá de la coyuntura trimestral, el hecho más relevante del periodo fue la implementación del nuevo sistema de negociación basado en tecnología de Nasdaq, que entró en producción el 12 de enero.

A casi tres meses de su puesta en marcha, desde la BVA aseguran que el proyecto fue completado “en tiempo y forma” y que el mercado ya opera con normalidad bajo esta nueva infraestructura.

Este salto posiciona a Paraguay en línea con estándares internacionales y, según la visión de la Bolsa, sienta las bases para una nueva etapa de desarrollo.

Más emisores, más inversores, más profundidad

Hoy el mercado cuenta con cerca de 200 emisores registrados —incluyendo fondos de inversión— y unas 50.000 cuentas de inversionistas. Sin embargo, desde la BVA reconocen que el potencial de crecimiento sigue siendo amplio, tanto en la incorporación de nuevas empresas como en la expansión de la base inversora.

El desafío, en ese sentido, no es solo cuantitativo, sino estructural: lograr que más empresas den el paso hacia el mercado de capitales y, especialmente, que comiencen a operar con instrumentos de renta variable.

Entre las líneas de trabajo para este año se encuentran la desmaterialización de acciones —pasar de esquemas tradicionales a registros electrónicos—, el desarrollo de nuevos productos y la generación de condiciones que faciliten una negociación más ágil, transparente y eficiente.

Un trimestre que marca el tono del año

Con más de G. 13,4 billones negociados (US$ 2.060 millones), un crecimiento moderado en volumen y avances significativos en infraestructura, el primer trimestre de 2026 deja como lectura que el mercado bursátil paraguayo continúa expandiéndose, aunque todavía con desafíos en profundidad y diversificación.

La apuesta ahora está en capitalizar el nuevo ecosistema tecnológico para impulsar una segunda etapa de desarrollo, donde el crecimiento no dependa únicamente de la deuda, sino que incorpore más actores, más instrumentos y mayor dinamismo.

“Estas condiciones son la base de lo que proyectamos como desarrollo del mercado de capitales para los próximos 20 años”, concluyó Rojas.