Libourel recordó que, durante décadas, la relación bilateral avanzó a un ritmo muy inferior a su potencial real, a pesar de los excelentes vínculos diplomáticos y culturales. Sin embargo, recalcó que el viento cambió de forma rotunda. Las recientes visitas oficiales del presidente Santiago Peña a París, el acercamiento al MEDEF (la principal organización empresarial francesa) y la posterior misión empresarial gala que arribó a Paraguay a inicios de 2026 marcaron un antes y un después.
“Ya no se trata únicamente de fortalecer una relación histórica, hoy existe una verdadera voluntad de construir proyectos concretos de inversión, innovación y cooperación empresarial”, destacó el directivo.
Según el análisis de Libourel, el interés francés por Paraguay ya no es casual. El país sudamericano logró consolidar un mix virtuoso que escasea en la región: estabilidad macroeconómica, inflación controlada, crecimiento sostenido, grado de inversión y una matriz energética basada en abundantes renovables. A ello se suma una presión tributaria baja y una ubicación geopolítica estratégica dentro del Mercosur.
“Estos elementos hacen que Paraguay empiece a ser visto no solamente como un mercado de siete millones de habitantes, sino como una plataforma de producción para toda Sudamérica”, enfatizó el presidente de la Cámara. No obstante, el dirigente no elude los desafíos. Reconoció que persisten déficits importantes en infraestructura, logística, capacitación de mano de obra y fortalecimiento institucional.
Lejos de ser un obstáculo, Libourel visualiza estas carencias como el caldo de cultivo perfecto para la cooperación franco-paraguaya, donde el savoir-faire europeo puede marcar la diferencia.
Al observar los números del intercambio bilateral, el presidente señaló que, aunque el camino es largo, la base es sólida. Francia exporta actualmente a Paraguay unos US$ 150 millones anuales, mientras que el país sudamericano envía al Viejo Continente apenas US$ 15 millones en mercancías. Pero la composición de esta balanza es lo que realmente importa. Paraguay coloca en el mercado francés soja y sus derivados, oleaginosas, azúcar, aceites esenciales que alimentan la prestigiosa industria del perfume, especias y carne bovina, cuyo volumen, dicho sea de paso, comienza a expandirse gradualmente en Europa.
Por el lado francés, llegan productos farmacéuticos, cosméticos, perfumes, equipos industriales, vehículos y químicos especializados.
Libourel también aporta un dato clave que suele pasar desapercibido: muchas marcas francesas de renombre operan en Paraguay a través de filiales instaladas en Brasil o Argentina. “Su presencia real es mucho mayor que la que reflejan las estadísticas comerciales”, aclaró.
De cara al futuro, la implementación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea aparece como el gran catalizador que puede transformar profundamente esta relación. Libourel enumeró las oportunidades concretas para Paraguay en Francia, destacando sectores como alimentos con valor agregado, carne premium, productos forestales sostenibles, biocombustibles, energías renovables, manufacturas industriales y servicios tecnológicos vinculados a la economía del conocimiento. A la inversa, Francia posee una enorme experiencia en transporte e infraestructura, tratamiento de agua y saneamiento, movilidad urbana, agroindustria, innovación industrial, aeronáutica, formación técnica y desarrollo de ciudades inteligentes.