Lo que comenzó en 1925 como un pequeño almacén familiar sobre la calle Ayolas, en el centro de Asunción, llega hoy a un siglo de historia convertido en una empresa referente del mercado de consumo masivo. Casa Módiga celebra sus 100 años con una renovada imagen y una estrategia enfocada en seguir creciendo en Paraguay.
La compañía fue fundada por los inmigrantes italianos Carmelo Módiga y Nunciata Túrtola, quienes llegaron al país buscando nuevas oportunidades y crearon un comercio destinado inicialmente a acercar productos e ingredientes de Europa a otros inmigrantes. Con el paso de las generaciones, el negocio evolucionó hasta convertirse en una empresa importadora y representante de marcas internacionales.
Uno de los puntos de inflexión se produjo con Atilio Seppe, integrante de la segunda generación, quien convirtió el tradicional comercio en uno de los primeros autoservicios del Paraguay. La innovación continuó posteriormente con la incorporación de nuevas marcas, la expansión territorial y la informatización de procesos.
Actualmente, la firma concentra sus esfuerzos en fortalecer su operación y ampliar su alcance. Entre sus principales objetivos se encuentran mejorar la eficiencia logística, reducir los tiempos de entrega, sumar nuevas marcas y fortalecer el canal de distribución a nivel nacional.
“Nuestros objetivos para seguir evolucionando apuntan, principalmente, a sumar más marcas al portafolio, explorar nuevas categorías en las que actualmente no estamos presentes y fortalecer nuestros recursos humanos”, afirmó Miguel Solis, director de Módiga.
El directivo también destacó el desempeño reciente de la empresa. De acuerdo con su discurso, durante los últimos dos años Módiga logró duplicar su cobertura territorial, optimizar procesos logísticos y consolidar alianzas comerciales con clientes y marcas internacionales. La compañía proyecta además ampliar sus operaciones e incursionar en nuevas líneas de negocio.
La celebración llega acompañada de una nueva etapa para la compañía, que en 2026 se trasladó a Distrito Perseverancia. Desde allí busca combinar su experiencia de 100 años con una gestión más profesional, nuevas oportunidades comerciales y una mayor cercanía con los consumidores.
El desafío, según la empresa, es continuar creciendo sin perder los valores que acompañaron su historia: honestidad, ética, coherencia y la vocación de hacer bien las cosas.