Durante una visita al stand de Cervepar en la Expo Mariano Roque Alonso, el maestro cervecero Albert Simón explicó el proceso de elaboración y los controles de calidad que se realizan hasta que el producto llega al consumidor.
“Desde que seleccionamos la materia prima hasta que la cerveza llega a la mesa, realizamos 558 controles de calidad. Tenemos controles fisicoquímicos, microbiológicos, sensoriales y de procesos. Lo hacemos porque cada botella debe cumplir una promesa, y las promesas siempre deben cumplirse”, afirmó.
Los ingredientes principales son cinco: agua, cebada malteada, maíz, lúpulo y levadura. A partir de esta combinación se producen cientos de miles de litros de cerveza Pilsen, manteniendo un estándar que, según explicó Simón, busca permanecer invariable con el paso del tiempo.
“Nuestro objetivo parece sencillo, pero es uno de los mayores desafíos para cualquier industria cervecera: que una cerveza tenga el mismo sabor hoy, mañana, dentro de cinco años o dentro de treinta. Que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar exactamente la misma experiencia”, señaló.
Para alcanzar esa consistencia, además de los análisis de laboratorio, la evaluación sensorial también ocupa un lugar fundamental. El equipo encargado de degustar diariamente la cerveza debe verificar que conserve las características esperadas. Las cervezas elaboradas en Paraguay también son evaluadas por expertos internacionales.
En 2023, la planta fue reconocida como la mejor cervecería del continente en gestión de calidad entre más de 40 plantas del grupo Ambev, la Compañía de Bebidas de las Américas. Posteriormente, durante el primer semestre de 2025, recibió un nuevo reconocimiento por la consistencia de sus productos. Asimismo, en el primer semestre de 2026, Cervepar volvió a ser distinguida como la mejor cervecería del continente en la elaboración de marcas globales.
A estos reconocimientos internos se suman los premios internacionales obtenidos por Pilsen. Entre ellos figura una nueva Medalla de Oro otorgada en 2026 por Monde Selection, uno de los concursos de calidad más prestigiosos del mundo.
Con esta distinción, la marca alcanzó doce medallas de oro internacionales, además del Trofeo Prestigio Cristal, un reconocimiento reservado para cervezas que lograron una década consecutiva de excelencia en competencias internacionales.
“Las medallas no hacen cerveza. Detrás de cada botella hay personas que todos los días llegan con un único propósito: hacer bien las cosas. La calidad no es un acto aislado, es un hábito que se construye todos los días”, expresó.
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la demostración fue la importancia que tiene la espuma al momento de servir una cerveza. Simón comentó que, además del componente estético, cumple funciones técnicas y sensoriales. Al liberar parte del gas carbónico, mejora la experiencia de consumo, protege la cerveza del contacto directo con el oxígeno y permite conservar sus aromas durante más tiempo.
“Para nosotros, la cerveza es la reina de las bebidas. Toda reina tiene un trono, que es el vaso, y una corona, que es la espuma”, resaltó.
El experto detalló que los jueces internacionales consideran la espuma como uno de los primeros indicadores de calidad al evaluar una cerveza. Su color, estabilidad, textura y persistencia forman parte de la puntuación técnica.
Por esa razón, recomendó servir la cerveza respetando una corona aproximada de tres centímetros de espuma, utilizando un vaso limpio e inclinándolo durante el llenado para lograr el equilibrio ideal.
“Muchas veces, la gente cree que la espuma significa que le están sirviendo menos cerveza. En realidad, cumple una función muy importante para preservar el producto y disfrutar mejor todos sus atributos”, puntualizó.