Cómo tener tu oficina en Buenos Aires por USD 175 por mes

Nacer, crecer y abrir una oficina en Buenos Aires. Esa es -en muchos casos- la lógica evolutiva de las empresas. Pero los tiempos cambian y ahora no hay que pensar más en alquileres de 36 meses, equipamiento, personal y un largo etcétera. Llegó a la Argentina la plataforma que está transformando la forma de trabajar en el mundo.

En Argentina hay unos 90 espacios de co-working con unos 3.000 escritorios disponibles, hasta ahora. Porque el 1 de mayo abre WeWork en Buenos Aires, en un edificio de 25 plantas y 12.000 m2 que albergarán unas 2.400 plazas adicionales.

La Torre Bellini donde funcionará la empresa es un gigante de piel de vidrio en Esmeralda 950, a un par de cuadras de la 9 de Julio, Retiro y Puerto Madero.

Adentro habrá un modelo de negocio distinto a las oficinas tradicionales, a los espacios tipo Regus e -incluso- a los propios co-working. WeWork ofrece -además de un espacio físico con sillas, sillones, energía y buena conectividad- una red de relaciones donde podés encontrar socios, clientes y proveedores.

¿Y los precios?

Aunque existe una membresía “light” por US$ 45 al mes, los productos más interesantes de WeWork son:

- Hot Desk: que incluye un lugar para trabajar, dirección postal para recibir correspondencia y recados, entre otras comodidas y vale USD 175 (más IVA) al mes.

- Escritorio Dedicado: un lugar donde dejar una PC de escritorio, con un cajón propio que vale USD 250 al mes.

- Oficina Privada: con todo lo demás, pero en un espacio exclusivo de cada contratante, a USD 265 al mes.

En todos los casos los contratos son mensuales, se pueden discontinuar cuando se quiera o ampliar lugares, además de alquilar (con costo adicional) espacios extras para reuniones o presentaciones.

Al frente del lanzamiento está Carlos Gareis (contactarse aquí).

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.